En Entrevistas

La empresa El Corral del Tío Nicasio, dedicada a los escabechados, en Castejón de Valdejasa, fue una de las paradas del consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad en su visita a las Cinco Villas. Una iniciativa de dos hermanos que se ha acogido a las ayudas Leader dentro del Programa de Desarrollo Rural de Aragón 2014-2020.

Ignacio y Alberto Sancho son los hermanos emprendedores de este innovador negocio que abrió sus puertas en 2008. Son la sexta generación de Casa Nicasio, que combina las labores agrícolas con la conservera.

¿Cómo se inicio el negocio de la conservera?

(Ignacio) En 2008 desarrollamos el proyecto conjunto. Comencé solo porque estaba en el paro. Y después del primer año y con unas buenas críticas por el sabor, en un par de años mi hermano dejó su trabajo, se hizo joven agricultor y empezamos con otro proyecto.

El Corral del Tío Nicasio.

Sí, es la marca que agrupa a los escabechados, la bodega y el nuevo proyecto de aceite virgen extra. Se trata de integrar toda nuestra potencia productora. Estamos con el cereal, hemos hecho una plantación de regadíos por goteo. Después surgió la idea de juntar imagen, comercialización… Con estas instalaciones pretendemos, además, crear una miniciudad agroalimentaria. Creemos que es una infraestructura muy apropiada, con el patio central comunitario y diferentes naves alrededor.

¿Crecerá la empresa?

La verdad es que llevamos mucho volumen de trabajo y somos dos personas solo. Con el nuevo proyecto de los olivares, en cuatro o cinco años nosotros no vamos a poder mover ficha para nada nuevo.

¿Cuál es vuestra producción en escabechados?

Hacemos unas 12.000-15.000 codornices al año, unos 3.000-3.500 conejos, unos 5.000 muslos de pollo y unas 2.000-2.500 perdices. Y nuestra apuesta comercial son las paletillas de ternasco, un producto de aquí, tradicional, típico de Aragón y con un envasado fácil para meter en una cesta de Navidad. Producimos unas 1.500 al año.

¿Cómo os ha sido útil el Programa de Desarrollo Rural?

Nos ha ayudado a conocer este mundo, sobre todo al principio. Nos llevaron a conocer empresa cárnicas y nos aconsejaron de dónde podíamos formarnos: el Instituto Aragonés de Fomento, la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza… Y también nos han ayudado con las subvenciones, que recibimos a través del LEADER.

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