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Más de 1.300 jóvenes se han incorporado al sector.

El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, ha vuelto a apostar este jueves por el modelo de agricultura familiar como la respuesta más coherente a las necesidades territoriales, sociales y ambientales. “No está en peligro la agricultura como tal, ni el abastecimiento alimentario mundial, lo que peligra es el modelo familiar de agricultor, los agricultores que la configuran y, con todo ello, el futuro de nuestro mundo rural tal y como lo conocemos”, ha dicho el consejero, insistiendo en que es preciso afrontar un ajuste estructural encaminado a dos objetivos esenciales: mejorar la dimensión económica de las explotaciones y el rejuvenecimiento del sector.

En este sentido, Olona ha recordado que el apoyo a los jóvenes agricultores ha sido y es una política prioritaria para el Gobierno de Aragón. Durante los últimos cuatros años, el Departamento de su ramo ha invertido 90 millones de euros en ayudas para rejuvenecer el sector e impulsar el desarrollo rural, que han permitido la incorporación al sector de 1.300 jóvenes de la Comunidad Autónoma. Lo ha hecho este jueves durante la clausura de la jornada AGROBANK “Desarrollo y uso responsable de los recursos”, en la Sala Mariano Gracián del Auditorio de Zaragoza.

Concretamente, en 2018 se incorporaron al campo 310 jóvenes de la Comunidad Autónoma: 118 en Huesca, 77 en Teruel y 115 en Zaragoza. Y, de ellos, un 27% son mujeres. Una buena noticia para seguir rompiendo la brecha de género en el medio rural si se tiene en cuenta que la tasa de las convocatorias anteriores no superaba el 20%.

El objeto de estas convocatorias para la incorporación de jóvenes al campo y la modernización de explotaciones agrarias pretende revertir el envejecimiento del sector, facilitando la aplicación de nuevas tecnologías y nuevas estrategias tanto productivas como comerciales y, finalmente, redundando en una vertebración demográficamente equilibrada del medio rural por la vía de generación de empleo. En este sentido, cabe recordar que solo cerca de un 10 % del total de los profesionales del sector tiene menos de cuarenta años.

85 millones de euros para la creación y modernización de regadíos

En esta misma línea, el consejero también ha hecho hincapié en el gran esfuerzo efectuado durante toda la legislatura en materia de regadíos, otro de los pilares fundamentales de la política de desarrollo rural llevada a cabo durante los últimos cuatro años. “El regadío ayuda a los agricultores a multiplicar la producción, facilita la instalación de la agroindustria y, en consecuencia, del sector terciario que ofrece servicios a todo el entramado agroalimentario. Sin duda, es una de las mejores y más eficaces herramientas para mejorar la renta de los agricultores y para asentar población”, ha dicho Olona, quien ha recordado que el Gobierno de Aragón ha puesto a disposición de las comunidades de regantes 85 millones de euros, en un nuevo marco de financiación, y que se han desbloqueado 13.656 nuevas hectáreas para la creación de nuevo regadío a través de nueve proyectos.

En el trascurso de esta legislatura, el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad ha destinado 85 millones de euros a la modernización y creación de regadíos. De ellos, 48 millones han sido para subvencionar obras de modernización de regadíos a través de dos convocatorias (2016 y 2018), el doble que en la legislatura anterior. En total, 57 proyectos, que suponen 16.740 hectáreas y 2.530 regantes, se ha beneficiado. Estas ayudas persiguen mejorar la rentabilidad de las explotaciones, una mayor eficiencia en el uso del agua y la reducción de las afecciones ambientales del agrosistema productivo.

Asimismo, se ha puesto ha puesto a disposición de las comunidades de regantes 37 millones para la creación de nuevos regadíos, a través de otra convocatoria. El objetivo es poder finalizar proyectos de creación de regadío que llevan décadas de espera, ya que quedaron paralizados a raíz de la crisis y la reducción de fondos públicos.

La puesta en marcha de este régimen de subvenciones tiene como objetivo principal la finalización de aquellos proyectos de creación de regadío que llevan décadas pendientes de finalización, y que se hallan en áreas donde las diferentes administraciones han efectuado cuantiosas inversiones hidráulicas y procesos de concentración parcelaria finalizados desde hace años, sin culminación. Además, el nuevo modelo de financiación puesto en marcha por el Gobierno de Aragón, supone que sean las propias Comunidades de Regantes las que asuman un papel central en la ejecución de los proyectos pendientes de finalizar durante tantos años, siendo imprescindible la implicación del sector financiero, que ha mostrado su apoyo a este tipo de iniciativas asegurando su viabilidad económica y social.

Por último, Olona también ha insistido en la necesidad de apostar por la industrialización y comercialización mediante estructuras empresariales potentes, verdaderamente capaces de llegar a los mercados mundiales, preferentemente con alimentos destinados al consumo final y no con materias primas agrícolas ni comodities. “En este sentido, es necesario una mayor apuesta por la calidad diferenciada la que corresponde tan solo un 5% de nuestra producción agroalimentaria”, ha explicado.

“Pero por mucho éxito que se tenga en todo lo anterior, será difícil seguir adelante si no conseguimos una PAC que asegure un reparto mucho más justo y eficaz”, ha concluido.

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