En Entrevistas

Tierra Buxo es el sueño de Marta y Romain, quienes, tras muchos años trabajando en un hotel de lujo en París, han querido plasmar la pasión por su profesión en este pequeño boutique hotel, primando la cercanía con los huéspedes para que se sientan como en casa, y proponiendo experiencias inolvidables en Arcusa, un pequeño pueblo de la comarca del Sobrarbe ubicado entre Aínsa y Alquézar. 

Arcusa es el pueblo de la familia materna de Marta, que solía visitar cuando era pequeña. Tras estudiar Turismo se fue de Erasmus a París donde encontró trabajo en un hotel de lujo y donde también se enamoró de Romain que ahora le acompaña en esta aventura hotelera en Sobrarbe y que les mantuvo trece años en la capital francesa. “Una vez al año veníamos a visitar a mis padres, y nos dimos cuenta de que esta zona era una gran desconocida, pero tenía muchas posibilidades porque estaba entre Guara, Aínsa y los Pirineos. Así que con un edificio que pertenecía a mi abuelo decidimos crear un pequeño hotel con encanto gracias a la ayuda del CEDESOR. La idea era hacer algo distinto a los hoteles tradicionales para dar un servicio muy personalizado en un alojamiento diferente, tranquilo y muy cuidado”. 

El hotel se inauguró en abril de 2018 y cuenta con cinco habitaciones, dos de ellas suites con jacuzzi para disfrutar de un baño con vistas a la montaña. Completan el equipamiento del hotel: un restaurante con terraza acristalada, salón-bar con chimenea, un porche con acceso al jardín, piscina y un guarda bicis. El hotel ofrece desayunos y cenas con una cocina en la que predomina la calidad del producto, incluyendo un distintivo ‘Km 0’ y proponiendo una fusión entre la cocina aragonesa y francesa. Recientemente, se ha utilizado como centro de reuniones para empresas y ofrecer la posibilidad de hacer celebraciones como pequeñas bodas, encuentros familiares, eventos…etc., privatizando el hotel.

No es un hotel al uso, Marta y Romain ofrecen una atención personalizada a sus clientes, desde antes de su llegada, enviándoles información de la región, hasta el check-in, donde, además de mostrarles el hotel y la habitación, les proporcionan información sobre todas las actividades en el territorio, con una bebida de bienvenida. Actualmente un 40% de los clientes que reciben son extranjeros (mayoritariamente franceses, pero también belgas, holandeses…) y el resto son españoles, de Zaragoza, Cataluña o País Vasco.

“Nosotros animamos a que se creen nuevas empresas de restauración o servicios para dar mayor notoriedad a esta zona y que se consiga atraer a más visitantes. No hemos parado de trabajar y creemos que los pequeños pueblos también tienen mucho potencial, recibimos clientes recomendados por otros que ya han venido y, por supuesto, los que vuelven cada año. El cambio de vida, respecto a París no ha sido tan duro porque constantemente recibimos visitas y el trato cercano he hecho que conozcamos a más gente desde que estamos aquí, que cuando estaba en Francia. A nuestro hotel llegan clientes, pero se van amigos”.

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