En Entrevistas

María González regenta junto a su marido “Sin gluten Teruel”, un obrador de productos tradicionales de panadería y repostería para celíacos o dietas sin gluten y sin lactosa. Desde Alloza, distribuyen en Zaragoza, Teruel y en el Bajo Aragón histórico. Ellos contactaron con Adibama y se beneficiaron de las ayudas LEADER.

-De Zaragoza a Alloza.

– Vivíamos en Zaragoza capital. Mi marido y yo, ambos nos dedicábamos a la hostelería en sala, un niño pequeño y mi marido repetía “hay que volver al pueblo”. Al final, regresamos a Alloza, su localidad natal. Y aquí estamos tan felices.

-En esa felicidad tendrá que ver la excelente acogida de su proyecto “Sin gluten Teruel”.

-Desde luego. Pero no ha resultado un camino nada fácil. Hace unos siete años que residimos en Alloza y cuando nos liamos la manta a la cabeza éramos muy conscientes de que, en cuestiones de trabajo, había que agarrarse a lo que saliera. Hay oportunidades, cierto, pero un pueblo da lo que da. Así que mi marido empezó en un obrador de pan.

-Hace un año y medio que distribuyen sus productos. Ahora su principal mercado se llama Zaragoza.

– Hemos establecido tres rutas de distribución y una nos lleva a Zaragoza capital, por supuesto. También a Teruel ciudad (con Utrillas y La Mata) y al Bajo Aragón histórico.

El negocio fue concebido para salir a vender fuera. Para obtener un producto de calidad y apetitoso hemos invertido muchas horas de probatinas en el horno de casa y también aquí. Usamos recetas tradicionales, de siempre, adaptadas a la celiaquía. Toda la materia prima que utilizamos está certificada sin gluten.

-Pero en su familia no han aparecido intolerancias ni alergias a esta proteína de los cereales o la lactosa.

-Nosotros cuatro, no-nació otra hija ya instalados en Alloza-, sólo una prima que residen en León y que nos ha echado una mano. Vimos un hueco de mercado. Eso sí, había que salir de aquí para vender.

-Contaron con el apoyo del programa Leader que gestionaron a través de la oficina de Adibama en Albalate del Arzobispo.

-Sin ellos no lo hubiéramos logrado. Se portaron fenomenal con nosotros. Conseguimos el 35% de la inversión en ayudas y resultó indispensable. Todo, maquinaria, almidones… cuesta muchísimo dinero ¡y el papeleo!…

-Y las horas que le echan los autónomos…

-Pero un negocio tuyo es tuyo. Cuando la gente me dice que los emprendedores somos unos valientes yo pienso que no, que valientes no, ¡locos!

-¿Cómo es la vida en Alloza?

-Estupenda. Los niños cuentan con una libertad y una independencia impensable en una ciudad y que les ayuda a madurar. Ahora en Alloza vivimos varias familias jóvenes y se ha abierto una guardería. Se tiene de todo, actividades de deporte, de educación…

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