En Entrevistas

Carmen Urbano, Directora General de Promoción e Innovación Agroalimentaria, lleva casi toda su vida viajando por el mundo y conociendo realidades empresariales y de funcionamiento, que bien pueden servir como guía en Aragón. Dentro del Programa de Desarrollo Rural, su dirección general coordina las ayudas a dos elementos fundamentales a la hora de convertir nuestro “granero” en “despensa” y proyectarla al exterior, creando valor añadido en uno de nuestros motores económicos, la agroindustria. Con la campaña Comparte el secreto, cierra el objetivo de colocar el producto aragonés en el mapa. Su visión y experiencia en la empresa privada, acerca de las políticas públicas de desarrollo rural, le aportan la empatía necesaria hacia los empresarios del sector agroalimentario.

¿Cuáles son los retos de esta dirección general vinculados al Programa de Desarrollo rural de Aragón?

El primero es la industrialización de la producción agraria, donde sobre todo trabajamos el tema de ayudas a la inversión en industria transformadora y, a través de OCM (Organizaciones Comunes de Mercados), la promoción en el mercado en países terceros.

El segundo es la calidad y promoción y, para ello, tenemos ayudas para los consejos reguladores y órganos gestores de las figuras de calidad diferenciadas por su origen y protegidas por la Unión Europa. El objetivo es que los organismos gestores transmitan estas ayudas a la promoción para hacer acciones con sus asociados, socios y empresas.

Y, el tercer reto, es apoyar los mercados agrarios de la OCM de frutas y hortalizas, y vino; con ayudas enfocadas a los planes operativos de las OPCHS (Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas).

¿Qué aporta a la administración tu experiencia en el sector privado?

La visión del mercado. Llevo 40 años viajando y conociendo mundo y creemos que es importante ese conocimiento de los mercados internacionales y del sector. Aporto una visión complementaria a la estructura púbica, de conocimiento de los mercados internacionales, desde el paradigma de la venta o la comercialización, que ha sido hasta ahora mi trabajo.

¿La herramienta para saltar al mercado internacional es el gobierno?

No, somos todos. El gobierno por sí solo no va a cambiar el mundo si el sector no quiere y no se alinea con estos retos y oportunidades.

Necesitamos más empresarios, porque tienen esa visión un poco global que hace que intentes crecer para ser competitivo. Cuando digo crecer no solo es en tamaño, sino también en recursos. La parte pública tiene que ir con la parte privada, enfrentando los mismos retos y aprovechando las mismas oportunidades.

¿Es importante la cooperación?

Sí, es fundamental. Tengo ejemplos magníficos de cooperativas con una gestión muy profesional y que están evolucionando y yo creo que les falta contarlo, porque creemos que las cooperativas son todavía minúsculas, que sí que lo son, pero hay algunas que son muy interesantes y con un gran potencial.

Me preocupa el tema del tamaño y la falta de costumbre de unirnos, deberíamos fijarnos en otros países como Francia, Italia, países nórdicos etc., que van por delante en la comercialización. Tenemos que aprender de los vecinos y acostumbrarnos a que lo nuestro es bueno, pero hay que aprender de los demás.

¿Por qué es importante la promoción en el sector agroalimentario?

Porque es creador de empleo neto y fuera de Zaragoza ciudad, en el mundo rural, hay mucha industria alimentaria. Gracias a ella, estamos vertebrando el territorio, trasnformándonos para dejar de ser granero y llegar a ser despensa, como señala Felix Longás. En nuestro territorio, el sector agroalimentario se calcula que tiene un 10% en el PIB, estando al nivel de la automoción, que siempre se ha considerado el primer sector industrial de Aragón.

Entonces es importante poner el valor todo el ecosistema agroalimentario, prestigiar nuestros alimentos porque la despensa es muy rica y parece que no se nos reconoce como productores de alimentos de calidad o no se nos identifica fuera de nuestro entorno con ningún alimento tractor.

¿Cómo conseguimos ese reconocimiento?

El gran reto es posicionarnos preminentemente en la mente del consumidor/comprador. Para ello, hablamos de cuatro pilares: internacionalización, cooperación, formación y digitalización. Nuestras políticas deben estar alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la comunidad autónoma, que definen a Aragón como verde, social y digital.  Uno de los principales problemas es el tamaño de nuestras empresas, porque más del 80% tienen menos de 20 trabajadores, dificultando las estructuras de comercialización y la competitividad, porque eres pequeño para muchas cosas.

En estos 3 meses que llevas de Directora General, ¿cuál es tu radiografía del escenario?

Es muy interesante todo lo que hay por hacer, porque como me gusta tanto el sector, tengo claro el camino y también estoy viendo mucha receptividad por parte de todos los actores del sistema agroalimentario.

Al final, tenemos que ser todos vendedores, nosotros desde el gobierno y todos los que estemos en el círculo y que queramos poner en valor y prestigiar al complejo agroalimentario. Hay que salir a vender. Estoy muy ilusionada, soy muy vendedora y por eso tengo esa visión de que se puede lograr. Creo en el producto y solo nos hace falta construir ese discurso juntos, eso sí, contando con todos.

¿A dónde vamos?

Vamos hacia convertirnos en los mejores embajadores del mundo de nuestro producto. El cuaderno de la campaña Comparte el secreto recoge las figuras de calidad y los productos con unos estándares de calidad certificados, que dan seguridad en mercados internacionales y que nos ayudan a competir. También recoge el círculo alimentario, que son las experiencias en red: trabajo de embajadores, de colectivos, de productores, de medios especializados…, que prestigian y ponen en valor tanto el sector agroalimentario como los productos de Aragón.

Vamos a ver si entre todos empezamos a creérnoslo y se multiplica el impacto.

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