En Entrevistas

A veces es el azar el que de repente cambia la vida de un pueblo. La última vez que la memoria colectiva de Quinto recuerda un hecho similar, se remonta a la guerra civil. Para Jesús Morales, recién reelegido alcalde de la localidad, persona curiosa e interesada por la historia, «el hallazgo hace unos años de los cuerpos momificados le ha dado una oportunidad al pueblo, un hecho que se ha convertido en un motor de la economía turística de Quinto de Ebro».

Cuando atraviesas la puerta metálica de la Iglesia de la Asunción, un edificio mudéjar rehabilitado que domina desde un promontorio una parte importante del valle de Ebro, no imaginas que en su interior se conservan en las yeserías y los muros los impactos devastadores de la Guerra Civil, especialmente cruenta en la localidad.

La familia de Jesús, al igual que la de todos los vecinos del pueblo, esta ligada a este lugar. La iglesia, se cerró en 1950/51, con las últimas comuniones de aquél año. Entre las comulgantas estaba su abuela. El edificio ya había quedado muy dañado durante la guerra civil. Se utilizó como hospital de campaña, como almacén. y en la toma del mismo, murieron más de 80 personas. Quizá ese dolor, hizo que fuera cayendo en el abandono por parte de la iglesia, que lo arrendó como almacén para distintos usos desde el año 61. Su recuperación –a partir de la cesión al ayuntamiento en el año 2000– tenía para Jesús un objetivo: «Queríamos mantener este lugar, porque es una seña de identidad para todos los habitantes del pueblo».

El Museo de Momias de Quinto es el primero en su género en toda España. El encuentro de las momias fue casual y sucedió durante la ejecución de unas obras de rehabilitación, para acondicionar el edificio de la antigua iglesia de la Asunción, que data del S. XV y había sufrido años de abandono y destrozos desde la Guerra Civil Española. El día 1 de junio se cumplirá un año de la apertura del museo. Desde el 2015 hasta el 2018 se llevaron a cabo los trabajos de consolidación, arqueológicos y de preparación para la exposición y conservación de los cuerpos. A fecha de hoy cuando se cumple un año desde su apertura, más de 8.000 personas han visitado ya el museo.

«La idea de las momias surge por azar, cualquiera podía suponer que en la iglesia había enterramientos, era un práctica habitual entre los siglos XVI y XIX. Lo que nadie imaginaba es que los cuerpos –por una razón inexplicable– iban a conservarse en tan buen estado, momificados de forma natural. Se cifran en esos siglos en 1085 los enterramientos catalogados».

«El hallazgo nos ha permitido hablar de turismo, algo impensable en nuestra localidad. La hostelería local –entre otros sectores– ha visto clara la oportunidad para poner en valor todos nuestros valores gastronómicos».

La coordinación de las instituciones para poner en valor este proyecto único, ha sido ejemplar. A través del Grupo de Acción local CEDEMAR, el programa de Desarrollo Rural de Aragón ha participado en el proyecto.

Más informacion: www.facebook.com/museomomiasquinto  https://momiasdequinto.es

 

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