En Entrevistas

Maria José Poblet

María José Poblet,  Jefa de servicio de Modernización de Explotaciones del Gobierno de Aragón, dirige el área del Programa de Desarrollo Rural de Aragón (PDR) que se encarga de gestionar medidas como la incorporación de jóvenes agricultores al medio rural y las inversiones en la modernización de explotaciones agrarias. Por medio de distintas ayudas económicas en convocatorias anuales, estas medidas buscan modernizar generacional y tecnológicamente las explotaciones agrarias y ganaderas de nuestro territorio.

¿Qué han supuesto aspectos como la incorporación de Jóvenes y la modernización en este tiempo dentro del PDR?

Las medidas de incorporación de jóvenes y la modernización de explotaciones, con más de 100 millones de euros convocados, suponen la mayor partida presupuestaria del Programa de Desarrollo Rural. Esto da una idea de su relevancia, no solo desde el punto de vista cuantitativo, sino también cualitativo. Generar productos agrarios de calidad, en condiciones higiénico sanitarias adecuadas, respetando el medio ambiente y permitiendo un buen nivel de vida para agricultores y ganaderos es la esencia de la política agraria. Todo esto exige inversiones para la modernización de las explotaciones. En este sentido, la medida de incorporación de jóvenes tiene un carácter estructural de gran calado en el sector, pues la edad del titular de explotación implica un factor de competitividad y modernización importante.

En este punto de la ejecución del Programa de Desarrollo Rural, ¿cuál es su valoración sobre los objetivos fijados en las áreas de su servicio?

En la incorporación de jóvenes estamos muy satisfechos, se ha despertado un gran interés por esta profesión que se ha dignificado y mejorado. Se han incorporado al sector más de 1.500 jóvenes con cualificación, ilusión y criterios profesionales. Teniendo en cuenta que el total de declarantes de PAC de menos de 40 años no llega a 4.000, estamos hablando de cifras muy significativas. Además, la competencia generada en el acceso a la ayuda ha permitido que estos jóvenes aporten valores añadidos como el uso de energías alternativas, la vinculación a cooperativas, la producción integrada, la utilización de técnicas de conservación de suelos, etc.

En cuanto a la modernización de explotaciones se ha intentado aprovechar al máximo las sinergias, no solo con la medida de incorporación, sino con las de regadíos y otras. No obstante, en este caso, no ocultamos que nos hubiera gustado contar con una mayor dotación económica.

¿Cómo ha afectado el COVID-19 al funcionamiento interno y a las convocatorias en marcha?

La convocatoria de 2020 finalizaba el plazo de solicitudes el 15 de marzo y al declararse el estado de alarma el día 13 quedó en suspenso, pero se habilitaron los sistemas informáticos que permitieron seguir gestionando la convocatoria, incluso seguir recibiendo nuevas solicitudes. El 14 de mayo se publicó en el BOA la Orden por la que se levanta la suspensión, lo cual supone que el día 18 a las 24 horas finaliza el plazo de solicitud. Por lo demás es un proceso en el que los sistemas telemáticos están avanzados. Se ha podido realizar un pago de más de 6 millones de euros el 30 de abril a expedientes de otras convocatorias y se ha admitido la formulación del Acta de no inicio por declaración responsable pero hay algunos aspectos como la certificación con visita a campo que se están retrasando.

El sector agrario se ha constituido de nuevo como estratégico en la economía, ¿cree que puede beneficiar a su posicionamiento dentro de la economía global?

Si pagamos subvenciones a los agricultores y ganaderos (en Aragón más de 600 millones anuales) es porque el mercado no puede asumir el coste de esos productos con la calidad que exige, con la seguridad de suministro y con la dignidad para los productores. Por tanto su situación en la economía global es peculiar, no es como la de cualquier otro sector en el que el mercado fija las reglas. Es posible que algunos consumidores estén dispuestos a revisar sus hábitos y a gastar más dinero en alimentación pero dada la crisis que se avecina eso será testimonial pero no general.

¿Va a ser positivo para la población del medio rural?

Algunos de los cambios que se prevén pueden suponer un aumento de la atracción del medio rural como lugar de residencia para personas que actualmente viven en las ciudades, pero será sobre todo en zonas bien comunicadas. En todo caso la crisis económica que se aproxima no creo que vaya a ser positiva.

¿Qué es lo más positivo de las medidas que gestiona y en que serían mejorables?

La primera pregunta creo que está respondida al inicio y, en cuanto a lo que sería mejorable, en el ámbito de los jóvenes aún tenemos que avanzar en la formación, ligada al asesoramiento, y con planteamientos más prácticos, útiles y modernos. En cuanto a la modernización debemos tener en cuenta la adaptación de las producciones al mercado, la comercialización en común, y los análisis económicos en profundidad.

¿Vamos por buen camino en la incorporación de la mujer al medio rural?

Vamos muy despacio, poco a poco se ha dejado de ver como un elemento exótico que una mujer sea agricultora o ganadera, pero siguen siendo muy pocas las que deciden dedicarse a esta profesión y, aunque la disponibilidad de maquinaria y otras mejoras permiten que puedan realizar las mismas tareas, sigue habiendo grandes sectores de la sociedad que son muy escépticos y se lo ponen muy difícil.

¿Qué papel deberían jugar las medidas de modernización e incorporación de jóvenes en el nuevo periodo?

En el nuevo periodo de programación la incorporación de jóvenes se ha constituido como un objetivo específico. En todos los diagnósticos y documentos trabajados es evidente que la apuesta por la incorporación de jóvenes repercutirá en explotaciones más productivas, más respetuosas con el medio ambiente y en un medio rural vivo y con futuro. Por ello creo que los jóvenes, su incorporación y la mejora y adecuación de las explotaciones en las que se instalen van a constituir un foco de atención preferente. Otra cuestión diferente es la inversión en las explotaciones para mejorar la competitividad, que no siempre ha sido bien entendida por  las instituciones europeas, en concreto, las inversiones en regadío tan imprescindibles en Aragón o algunas cuestiones relacionadas con la intensificación.

¿Se mantiene positiva para el próximo periodo?

Como ya he expresado, sí pero tenemos nuestras sombras. 

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