El agua es uno de los recursos más valiosos para el campo aragonés, y su gestión eficiente es prioritaria en un contexto de cambio climático. Por ello, el Gobierno de Aragón trasladará una inversión de más de 62 millones de euros que buscará mejorar, adaptar y tecnificar las infraestructuras de riego mediante tecnologías que optimicen el uso del agua, la energía y los fertilizantes.
Las inversiones están dirigidas a administraciones públicas, comunidades de regantes y entidades privadas que trabajen en colaboración con la administración. La meta es clara: lograr un regadío moderno y eficiente que garantice la rentabilidad de las explotaciones sin comprometer los recursos naturales.
Con este esfuerzo conjunto se plantea la compatibilización de la agricultura intensiva en zonas donde la disponibilidad de agua se encuentre más limitada. Así, con el ahorro que supondrán estas medidas se pretende garantizar su viabilidad.


