Aragón recupera tradiciones agrarias al servicio del futuro. Con 3,1 millones de euros asignados, esta intervención promueve la implantación de cultivos como la esparceta para mejorar la fertilidad de las tierras más áridas y la creación de corredores ecológicos en zonas de la Red Natura 2000.
Esta planta leguminosa destaca por su capacidad de fijar nitrógeno en el suelo, lo que la convierte en un cultivo valioso para mejorar la fertilidad y reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos. Además, su resistencia a la sequía y su adaptación a suelos pobres la hacen adecuada para sistemas agrícolas sostenibles en varios puntos de Aragón.
En general, la línea de actuación que se plantea refuerza la idea de que el conocimiento tradicional y la innovación pueden caminar de la mano en defensa del medio ambiente. De esta manera también se apoya, por ejemplo, la continuidad de actividades agrícolas tradicionales en áreas donde la presencia de mamíferos salvajes es significativa. Los beneficiarios serán agricultores que, de forma voluntaria, incorporen a su manejo prácticas que favorezcan el mantenimiento o mejora de hábitats valiosos.


