Casa Ganaderos de Zaragoza y Franco y Navarro lideran un proyecto para desarrollar una herramienta pionera basada en Big Data para mejorar la sanidad de las explotaciones y combatir las resistencias antimicrobianas
La resistencia a los antibióticos constituye uno de los grandes retos sanitarios y productivos de la ganadería europea. En el sector ovino, donde enfermedades como la colibacilosis diarreica pueden comprometer la supervivencia de numerosos corderos durante sus primeras semanas de vida, disponer de herramientas que permitan utilizar el antibiótico adecuado en el momento preciso resulta fundamental.
Con este objetivo nace RESISTOVI, un proyecto de cooperación apoyado por el Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) y coordinado por Casa de Ganaderos de Zaragoza y la empresa Franco y Navarro. En él también participan el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y la Universidad de Zaragoza, uniendo la experiencia del sector productor, la investigación y el desarrollo tecnológico para ofrecer soluciones innovadoras a uno de los principales desafíos sanitarios del ovino.
Un problema común para todo el sector
José Ángel Calvo Moreno y Andrea Navarro Barrachina, responsables del proyecto, explican que RESISTOVI surge de una necesidad detectada directamente en las explotaciones.
«La colibacilosis diarreica afecta prácticamente a todas las explotaciones ovinas. Se trata de una enfermedad provocada por un crecimiento excesivo de Escherichia coli que afecta a corderos muy jóvenes, entre la primera y la segunda semana de vida. La diarrea provoca deshidrataciones muy rápidas y puede ocasionar importantes pérdidas económicas.»
Cuando aparece la enfermedad, el tratamiento suele requerir antibióticos. Sin embargo, no todas las cepas bacterianas responden igual y el incremento de resistencias hace cada vez más difícil elegir el tratamiento más eficaz.
A ello se suma que factores externos, como el aumento de la humedad o determinados episodios meteorológicos, incrementan la incidencia de la enfermedad, obligando a actuar con rapidez para evitar la mortalidad de los animales.

Andrea Navarro, gerente de Franco y Navarro, una de las responsables de coordinación del proyecto RESISTOVI.
Del diagnóstico puntual a una inteligencia compartida
Hasta ahora, las explotaciones disponían, en el mejor de los casos, de uno o dos antibiogramas al año. Esa información resultaba útil para conocer la situación de una granja concreta, pero era insuficiente para anticipar la evolución de las resistencias en el conjunto del territorio.
RESISTOVI cambia completamente ese enfoque.
El proyecto recoge muestras de explotaciones ovinas, que son analizadas por el CITA mediante técnicas de alta precisión para determinar la sensibilidad de Escherichia coli frente a distintos antibióticos. Toda esa información se incorpora posteriormente a una aplicación informática desarrollada específicamente para el proyecto.
La plataforma permite que cada ganadero consulte el historial sanitario de su explotación, mientras que los veterinarios autorizados pueden acceder también a la información agregada de las granjas que gestionan. Además, el sistema ofrece datos por comarca, provincia o comunidad autónoma, siempre preservando el anonimato de las explotaciones participantes.
Mejor información para tomar mejores decisiones
El objetivo no consiste únicamente en conocer qué antibiótico funciona en una explotación determinada, sino en disponer de información suficiente para anticiparse a la evolución de las resistencias y elegir el tratamiento más eficaz en cada momento.
Como explica José María González Sáinz, disponer de decenas de análisis en lugar de uno o dos al año permite que el veterinario adapte mucho mejor los tratamientos, evitando el uso de medicamentos poco eficaces.
El resultado es doble: mejora la salud de los animales y disminuye el consumo innecesario de antibióticos, contribuyendo también a frenar el desarrollo de nuevas resistencias bacterianas.
Una herramienta útil para el sector y para la Administración
La utilidad de RESISTOVI va mucho más allá de las explotaciones participantes.
La información generada permitirá disponer, por primera vez, de un mapa actualizado de las resistencias antibióticas de Escherichia coli en el ovino aragonés, una herramienta de gran interés para la Administración y para organismos como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Con estos datos será posible detectar tendencias, revisar pautas de tratamiento e incluso aportar evidencias que permitan mejorar el uso de determinados medicamentos en el sector ganadero.
Ayudar a cumplir la normativa reduciendo el consumo de antibióticos
La legislación europea y nacional establece criterios cada vez más estrictos sobre el uso responsable de los antimicrobianos en ganadería.
En las explotaciones ovinas, donde los límites autorizados son especialmente reducidos, utilizar un tratamiento ineficaz puede suponer no solo pérdidas económicas por la mortalidad de los animales, sino también un incremento innecesario del consumo de antibióticos y la obligación de implantar planes específicos de reducción.
RESISTOVI facilita precisamente esa gestión racional, proporcionando a veterinarios y ganaderos información objetiva para utilizar únicamente los tratamientos que realmente ofrecen garantías de eficacia.
La digitalización también transforma la sanidad animal
El proyecto demuestra que la transformación digital ha llegado también al sector ovino.
Lejos de encontrar reticencias, José María González Sáinz destaca la extraordinaria implicación de los ganaderos. Prácticamente todas las explotaciones invitadas a participar aceptaron colaborar, conscientes de que compartir información beneficia al conjunto del sector.
La aplicación desarrollada sustituye los antiguos informes en papel por un sistema permanente de consulta donde toda la información sanitaria permanece almacenada, organizada y disponible para futuras decisiones.
Un proyecto construido desde la cooperación
RESISTOVI representa fielmente el modelo de innovación colaborativa que promueve el PEPAC.
El Grupo Operativo reúne a Casa de Ganaderos de Zaragoza, como entidad coordinadora; Franco y Navarro, empresa comercializadora de carne de cordero; el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), encargado del análisis científico de las muestras; y la Universidad de Zaragoza, que aporta su conocimiento investigador al desarrollo del proyecto.
A ellos se suman los veterinarios de campo y los propios ganaderos, cuya participación resulta imprescindible para generar una base de datos suficientemente amplia que permita convertir miles de análisis individuales en una auténtica herramienta de inteligencia sanitaria.
Como resume José María González Sáinz, «los proyectos útiles son aquellos que nacen de las necesidades reales de los ganaderos». Esa filosofía explica el éxito de una iniciativa que parte del propio sector para desarrollar soluciones con aplicación inmediata en las explotaciones.
Cooperación con vocación de continuidad
Uno de los aspectos más destacados de RESISTOVI es que no termina cuando finaliza la financiación pública.
Gracias al apoyo del PEPAC ha sido posible desarrollar una infraestructura tecnológica y aplicar técnicas diagnósticas avanzadas cuyo coste habría sido difícilmente asumible por las empresas participantes.
Sin embargo, una vez creada la herramienta, será el propio sector quien continúe alimentándola y utilizándola como apoyo permanente para la toma de decisiones sanitarias.
Como señala José María González Sáinz, «si el proyecto funciona, continuará por sí solo». Esa vocación de permanencia convierte a RESISTOVI en un ejemplo de cómo la cooperación puede generar soluciones sostenibles más allá de la duración de un proyecto.
Innovación aplicada para fortalecer el ovino aragonés
RESISTOVI refleja plenamente el espíritu de las intervenciones de cooperación del Plan Estratégico de la PAC. El proyecto responde a un problema real planteado por el propio sector, incorpora conocimiento científico, aprovecha las posibilidades de la digitalización y transforma toda esa información en una herramienta útil para mejorar la competitividad y la sostenibilidad de las explotaciones.
Al mismo tiempo, fortalece el sistema de conocimiento e innovación agrario (AKIS), favoreciendo la colaboración entre productores, investigadores, veterinarios y administraciones públicas.
Una iniciativa que demuestra que innovar no siempre significa incorporar tecnologías complejas, sino utilizar el conocimiento compartido para tomar mejores decisiones, reducir el uso de antibióticos, proteger la salud animal y garantizar el futuro de uno de los sectores ganaderos más representativos de Aragón.
El proyecto “RESISTOVI: empleo del Big Data para el uso prudente de los antibióticos en explotaciones ovinas” está liderado por la empresa Casa de Ganaderos y cuenta con una ayuda de 40.876,00 €. Pertenece a la intervención 7161 de “Cooperación de grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI agri)”, cuyo presupuesto total para el periodo 2023-2027 es de 14.319.976 €.
El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.


