El cuarto objetivo de la nueva PAC es decisivo en un escenario de crisis ecológica: contribuir a la mitigación del cambio climático y la adaptación a sus efectos. En Aragón, se destinan 179 millones de euros (30,9% del presupuesto) a financiar prácticas que reduzcan las emisiones, fomenten el secuestro de carbono y mejoren la resiliencia de los cultivos y pastos ante fenómenos extremos.
Las ayudas priorizan el uso racional de fertilizantes, el mantenimiento de coberturas vegetales, el incremento de los pastos permanentes y la rotación de cultivos, entre otras medidas. Además, se promueven inversiones en energías renovables, eficiencia energética y adaptación del regadío a escenarios de escasez hídrica. Tal y como señala el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el sector agroalimentario es responsable del 23 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Con estas intervenciones, Aragón contribuye a frenar esa tendencia desde el territorio, convirtiendo al agricultor en agente activo de la transición ecológica.


