El proyecto SENSA, un grupo operativo coordinado por la Cooperativa de Almudévar (COVICO) y en el que entre otros componentes participa la Escuela Politécnica de Huesca como centro tecnológico, aplica la gestión basada en datos para mejorar la eficiencia de la siembra y la fertilización en la agricultura extensiva. A través de mapas prescriptivos y tecnología de dosificación variable, la iniciativa permite reducir costes, optimizar recursos y avanzar hacia un modelo agrícola más sostenible y competitivo. En esta entrevista hablamos con Yolanda Torrecilla (COVICO) para desentrañar sus principales características.

¿Cómo nace el proyecto SENSA y qué necesidad concreta del sector de los cultivos extensivos pretende resolver?
El proyecto SENSA nace con el objetivo de aplicar agricultura de precisión tanto en la siembra como en la fertilización, mejorando la eficiencia de los cultivos extensivos. Se basa en la dosificación variable a partir de datos reales obtenidos mediante sensórica para caracterizar la variabilidad intraparcelaria, como con InterraScan y CropSpec. Esto permite ajustar de forma precisa la cantidad de semilla y fertilizante que se aplica en cada zona del terreno.
Para ello, se utilizan diferentes fuentes de información: los datos que recogen las cosechadoras durante la recolección, que indican el volumen de cosecha en cada punto; la conductividad eléctrica del suelo, y las mediciones satelitales, que permiten analizar el vigor de la vegetación. Con toda esta información se elaboran mapas prescriptivos que facilitan una aplicación eficiente de la siembra y la fertilización directamente desde el tractor.
¿Qué impacto puede tener esta tecnología en la reducción de costes para el agricultor?
Permite obtener el mismo resultado productivo reduciendo significativamente los costes en insumos y semillas, lo que supone un ahorro económico y una menor afección ambiental. Además, al optimizar el trabajo de la maquinaria, se reduce el consumo de combustible, lo que contribuye a mejorar la eficiencia global de la explotación.

¿Es un modelo fácilmente replicable en otras zonas de Aragón o en otros cultivos extensivos?
La tecnología necesaria ya viene incorporada en los nuevos modelos de maquinaria, aunque es cierto que requiere determinadas habilidades digitales para manejar las aplicaciones que utilizan los agricultores. Por nuestra parte, hemos estudiado las diferentes plataformas existentes y la más completa es la aplicación Sativum, que el Ministerio va a recomendar para realizar los planes de abonado.
En cualquier caso, ya hay agricultores que cuentan con los medios necesarios, y quienes no los tienen empiezan a externalizar este servicio. Los resultados del proyecto son claros y todo apunta a que este tipo de gestión acabará imponiéndose en el futuro.
¿Cree que la gestión basada en datos será una herramienta clave en el futuro inmediato de la agricultura extensiva?
Sí, sin duda. El futuro de la agricultura extensiva pasa por la gestión basada en datos.



