En Entrevista 2023 - 2027

Raúl Blanco, copropietario de Agrotox, explica cómo han llevado a cabo un proyecto LEADER que incorpora herramientas digitales para mejorar el seguimiento de los ensayos de campo que realiza su empresa. Esta iniciativa facilita a sus clientes el acceso a información ambiental en tiempo real, acelerando la toma de decisiones como nunca antes. A su vez, también preguntamos a Blanco sobre las oportunidades de estas tecnologías para la agricultura y los retos que plantea su implantación, especialmente en materia de inversión y formación.

¿A qué se dedica Agrotox y cómo surge la necesidad de desarrollar este proyecto?

Agrotox es una empresa que cuenta con tres certificados de buenas prácticas de laboratorio, y nos dedicamos a realizar ensayos para evaluar los productos fitosanitarios, incluyendo los posibles efectos sobre organismos que no son el objetivo del producto.

Por ejemplo, en el caso de un herbicida, no solo interesa conocer su efecto sobre las malas hierbas, sino también qué sucede con otros seres vivos del entorno, como las abejas o las lombrices. Esta información forma parte de la documentación que se necesita para comercializar esos productos.

A partir de aquí, vimos que podíamos aportar un valor añadido a nuestro servicio. Queríamos conectar a los clientes con sus propios estudios mediante una plataforma que les permitiera consultar información ambiental en tiempo real, utilizando sensores de humedad, estaciones meteorológicas y otros dispositivos.

Hasta ahora, esa información se recogía y acababa recogiéndose en un informe, pero podían pasar seis o siete meses hasta que el cliente la recibía. Con este sistema, puede acceder a ella mientras el estudio está en marcha y adelantarse

¿Cómo se realizan esos ensayos?

Tenemos dos vías de trabajo. Por un lado, disponemos de parcelas propias para realizar los estudios y, por otro, podemos instalar los ensayos en parcelas de agricultores, que nos las alquilan para ese fin.

Hay que tener en cuenta que trabajamos con información sujeta a confidencialidad sobre los productos que probamos, concentraciones, etc., pero por lo demás no tenemos inconveniente en compartir información sobre otras cuestiones, como las estaciones meteorológicas.

En algunos casos, incluso les he creado un acceso con contraseña para que puedan consultar dicha información cuando quieran y utilizarla como referencia para sus decisiones de riego.

¿Qué ha supuesto la ayuda LEADER para incorporar estas herramientas?

La tecnología de los sensores no es barata, pero la ayuda nos permitió acceder a ella en mejores condiciones. Ahora los clientes tienen esa información disponible y pueden aprovecharla para optimizar sus estudios.

¿Qué impacto crees que puede tener la inteligencia artificial en la gestión de las explotaciones agrícolas?

Uno clarísimo. Esta tecnología puede ayudar a mejorar la eficiencia de los tratamientos y del riego, y eso se traduce en un ahorro de costes. En explotaciones grandes, donde resulta más fácil justificar la inversión, las ventajas pueden ser evidentes.

Sin embargo, hay que distinguir varias cuestiones: la formación que necesitan los agricultores para utilizar estas herramientas, el uso que hagan de los datos y el coste de la inversión. Para que todo funcione, esos factores tienen que avanzar a la vez, y eso es complejo.

Los sensores son ahora más económicos y accesibles que antes, pero sigue siendo necesario invertir. Después hay que saber interpretar la información y utilizarla adecuadamente.

¿Son estas tecnologías accesibles también para las explotaciones pequeñas y medianas?

Son más accesibles por precio, y además pueden ahorrar tiempo, que es algo que escasea en el sector. Cada vez cuesta más encontrar tractoristas y personal para determinadas tareas, así que disponer de información que facilite la toma de decisiones puede ser útil.

No obstante, la implantación no es sencilla en todos los casos. Por ejemplo, si un agricultor tiene parcelas muy separadas, no resulta viable instalar una estación meteorológica en cada una.

También existe una brecha digital importante. Hay agricultores dispuestos a incorporar estas herramientas, pero para otros, especialmente quienes están cerca de la jubilación, pueden estar menos interesados en adoptarlas. Desde luego uno de los retos es que la tecnología avance al mismo ritmo que la formación de los agricultores para utilizarla.


El proyecto “AUTOMATIZACION DE RIEGO E IMPLANTACION DE INTELIGENCIA ARTIFICAL“ coordinado por el Grupo de Acción Local FEDIVALCA y cuenta con una ayuda de 16.756,98 €. El presupuesto total de la intervención 7119 “LEADER” para el periodo 2023-2027 en la que se enmarca este proyecto es de 55.000.000 €.

El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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