En Entrevista 2023 - 2027

La incorporación de maquinaria 4.0 de última generación está permitiendo a Agrícola San Julián avanzar en la tecnificación de sus servicios y ofrecer a los agricultores información más precisa para optimizar la toma de decisiones. Esta empresa familiar, especializada en el asesoramiento agrícola, emplea actualmente tecnología capaz de generar mapas de rendimiento y aplicar dosis variable, avanzando en la mejora de rentabilidad de las explotaciones.

¿Qué ha supuesto para Agrícola San Julián esta inversión en maquinaria de última generación?

Nosotros somos una empresa familiar que, dentro de nuestra organización, contamos con secaderos de maíz y cereal, seleccionadora, proyectos de fertilizante líquido y, además, somos una empresa de servicios. El hecho de haber podido optar a una subvención como la de maquinaria 4.0 nos ha permitido profesionalizarnos todavía más y  aportar mucho más valor al agricultor.

También contamos con un equipo técnico de más de diez personas y disponer de este tipo de maquinaria les ha permitido sacar conclusiones en tiempo real que antes costaba un poco más obtener.

Por ejemplo, hemos comprado una cosechadora CR7.90 que tiene mapa de rendimiento. Como somos multiplicadores de semilla, estamos constantemente haciendo campos de ensayo en los que valoramos tanto las variedades que tenemos actualmente como posibles candidatas para introducir en el catálogo. Con la máquina de rendimiento podemos hacer microparcelas y, al cosecharlas, obtener automáticamente información característica de las distintas variedades.

Antes había que coger un remolque y estar haciendo pesadas constantemente. Ahora, además de que la cosechadora proporciona una mayor precisión, se gana mucho tiempo en la obtención y el análisis de los datos.

¿Cómo se traduce esta información en decisiones más útiles para el agricultor?

El hecho de tener un mapa de prescripción permite que tanto el agricultor como nosotros podamos ver los resultados de una manera muy gráfica y sacar conclusiones. Por ejemplo, podemos identificar una variedad que supere los 10.000 kilos y comprobar cómo se comporta en las distintas zonas de una parcela.

También hacemos muchas pruebas con productos biológicos, como productos de fósforo o bacterias fijadoras de nitrógeno. Son productos cuya aplicación puede suponer una diferencia de 500 o 600 kilos y que, a simple vista, en el campo no se ve. La tecnología nos permite cuantificarlo y que el agricultor también pueda verlo.

Esto es importante porque, cuando se estudia un producto con un testigo y tenemos todo marcado, la máquina proporciona los resultados en tiempo real. Así podemos comprobar si ese producto funciona y referenciarlo en el mapa de rendimiento.

¿La tecnología ya está ayudando, por tanto, a mejorar la toma de decisiones y la rentabilidad de los cultivos?

Sí. De hecho, ahora que ha salido otra subvención de agricultura 4.0, nuestra idea es introducir otro tipo de maquinaria pionera y también un dron agrícola T70 con cámara multiespectral, para profesionalizar todavía más el servicio técnico.

La agricultura 4.0 permite trabajar con dosificación variable. Por ejemplo, hay cubas de fertilizante líquido que están diseñadas para poder aplicar distintas dosis. En vez de homogeneizar todo a una misma cantidad, con un análisis del suelo se puede determinar qué zonas del campo necesitan más nitrógeno y cuáles menos.

Al final, es dar un salto cuantitativo en el servicio, que se verá reflejado en la cuenta de resultados del agricultor.

¿Qué aporta el uso de un dron con cámara multiespectral?

La cámara multiespectral permite hacer una especie de mapa satelital. Esa información se puede combinar con el mapa de rendimiento, el análisis del suelo y otros datos para disponer de una información muy valiosa de cara a campañas futuras y poder diseñar una estrategia para maximizar la rentabilidad.

Nosotros, por ejemplo, tuvimos un problema hace dos años. Cuando cosechamos un campo veíamos que la cebada y el maíz no acababan de crecer lo suficiente. Con el mapa de rendimiento lo vimos y fuimos a comprobar qué estaba pasando. Detectamos que había un problema que se podía solucionar con un drenaje.

Una vez solventado, observamos una homogeneización de los colores que antes era completamente distinta. Es una manera más eficiente para detectar cómo se comporta un cultivo.

Según tu opinión, ¿qué papel juega la agricultura 4.0?

Ahora mismo estamos en una agricultura de costes. Cada día hay más costes, mientras los precios prácticamente no se mueven. Y estamos en un mundo globalizado en el que no todos jugamos con las mismas cartas.

La agricultura 4.0 está ayudando a que esa brecha vaya disminuyendo. Por eso, todo lo que sea profesionalizar los servicios, disponer de información más precisa, aplicar los recursos de una manera más eficiente y reducir costes puede ayudar a que la agricultura tenga un mayor valor añadido y sea más rentable.

También estáis trabajando en iniciativas vinculadas a la agricultura regenerativa y la reducción de la huella de carbono. ¿En qué punto se encuentran?

Ahora mismo hemos cerrado un acuerdo de colaboración con Ámbar para ofrecerles cebada producida con agricultura regenerativa. Nosotros tenemos certificada por AENOR la huella de carbono de más de 1.000 hectáreas y, además, tenemos previsto realizar una auditoría de reducción de huella en esas áreas.

Hemos puesto en marcha distintas prácticas, entre ellas la aplicación mediante dron de bacterias fijadoras de nitrógeno. También participamos en CEREAPI, un grupo de cooperación del Gobierno de Aragón, en el que están involucrados apicultores, Ámbar y Rijk Zwaan, y estamos trabajando en un proyecto que busca hacer escalable la agricultura regenerativa.

La idea es crear un sello y que, por ejemplo, Ámbar pueda elaborar en el futuro una cerveza a base de esa cebada y con esa miel.

¿Y qué ocurre con el proyecto de la planta de fertilizantes líquidos de cero emisiones?

Ahora mismo estamos a la espera de que el INAGA nos dé la autorización. A pesar de que es un proyecto de interés autonómico, llevamos una demora de más de un año y medio. Todo el mundo sabe que vamos a hacer una fábrica de fertilizante líquido y estamos dando otra vuelta al proyecto para ver cómo podemos mantener la ventaja competitiva.

¿Qué importancia tienen las ayudas para que las empresas puedan afrontar este tipo de inversiones?

Es importante que existan estas ayudas por parte de Gobierno de Aragón porque, tal y como están ahora los costes de los tractores y de la maquinaria, para un agricultor que está empezando es muy complicado acceder a este tipo de tecnología.

En nuestro caso, como relevo generacional cada día hay más superficie, poder optar a este tipo de ayudas nos permite profesionalizarnos y estar en la buena línea.


Esta pieza informativa se enmarca en el Servicio de Modernización de Explotaciones dentro de la Dirección General de Desarrollo Rural, y se incluye en la intervención 6841.2 que recoge las “Ayudas a inversiones en modernización y/o mejora de explotaciones agrarias”. El presupuesto total de la misma en el periodo 2023-20237 es de 33.000.000 € a través de los fondos FEADER del PEPAC.  

El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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