Un grupo de cooperación multidisciplinar trabaja para lograr el reconocimiento oficial del Can de Chira, una raza histórica ligada a la ganadería extensiva del Pirineo y actualmente en grave riesgo de desaparición. Con apenas un centenar de ejemplares censados, el proyecto combina investigación genética, definición del estándar racial y la implicación de ganaderos e instituciones para preservar un patrimonio vivo del medio rural. Hablamos con José Manuel Macarulla, secretario de ARAPARDA (Asociación de Raza Parda de Montaña) y uno de los agentes coordinadores del proyecto.
Primero de todo, ¿qué significado tiene el nombre Can de Chira?
“Can” significa perro en aragonés y “Chira” hace referencia a girar, un término que se ha empleado tradicionalmente para gestionar o manejar el ganado. De ahí su alusión como perro pastor.
¿Qué es el proyecto de recuperación del Can de Chira y por qué es clave para la ganadería extensiva del Pirineo?
La ganadería extensiva en el Pirineo siempre ha ido ligada a la presencia de perros pastores, fundamentales para la gestión del ganado. En ese contexto, el Can de Chira ha tenido históricamente un papel esencial. Aunque se habla de “recuperación”, el objetivo principal del proyecto es lograr su reconocimiento oficial como raza, un proceso largo y complejo que depende directamente del Ministerio de Agricultura y que requiere de una base técnica y científica sólida.
¿Cómo se pone en marcha el proyecto y quiénes forman parte del grupo de cooperación?
El proyecto surge a partir del contacto del Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón, organismo responsable de la gestión de razas ganaderas y también caninas. A partir de ahí, se impulsa un grupo de cooperación en el que participan el Laboratorio de Genética Molecular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, liderado por Pilar Zaragoza; ARAPARDA; el Grupo Pastores; la Asociación del Can de Chira; y la ganadera Lorena Pardo Cobos. El proyecto fue presentado en la convocatoria del Gobierno de Aragón en 2025 y resultó aprobado.
¿En qué situación se encuentra actualmente la raza?
Lo cierto es que el Can de Chira está catalogado con un nivel de amenaza alto. Actualmente se estima que existen entre 80 y 100 ejemplares reconocidos y calificados, una cifra muy reducida que hace imprescindible actuar para evitar su desaparición.
¿Qué líneas de trabajo se están desarrollando para lograr su reconocimiento oficial?
El primer paso es la identificación y definición de la raza. Esto incluye la caracterización morfológica, la definición del estándar racial y la creación de un libro genealógico. Paralelamente, se está trabajando en la parte genética, que es clave en el proyecto: se están comparando muestras genéticas del Can de Chira con las de otras razas de perros pastores (como el Border Collie, el perro de agua vasco o el pastor mallorquín entre otros) para demostrar que tiene una entidad genética propia y diferenciada. El objetivo es doble, para confirmar a su vez que no se trata de una variante de otra raza
¿Qué ocurrirá si los resultados genéticos confirman esa diferenciación?
Si los resultados confirman que el Can de Chira tiene genética propia, la Comisión Nacional de Zootecnia del Ministerio de Agricultura podría dar el visto bueno definitivo. A partir de ahí, se iniciaría el programa de conservación y comenzarían formalmente los trabajos de preservación de la raza.
¿Qué papel deben jugar las administraciones y los ganaderos en esta fase?
La administración, en este caso el Gobierno de Aragón, debería apoyar económicamente los trabajos de conservación y recuperación. Al mismo tiempo, los ganaderos y criadores tienen una responsabilidad fundamental: mantener la raza, fomentar su uso como perro pastor y contribuir a su expansión.
¿Puede el Can de Chira tener otros usos además del pastoreo?
Aunque su función principal es la de perro pastor, para lo que fue seleccionado originalmente, también puede desempeñar un papel como perro de compañía. De hecho, creo que cuanto mayor sea el número de ejemplares, mejores serán las condiciones para afianzar la conservación de la raza.
El proyecto “Recuperación del grupo étnico Can de Chira” está coordinado por la Asociación de Criadores de Raza Bovina Parda de Montaña (ARAPARDA) y cuenta con una ayuda de 85.892, 64 euros. Pertenece a la intervención 7161 “Cooperación de grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI agri)”, cuyo presupuesto total para el periodo 2023-2027 es de 14.319.976 €.
El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

