En Boletín, Entrevista 2023 - 2027

Andrea Navarro, responsable de Franco y Navarro S.A. y coordinadora del grupo de cooperación del proyecto The Wool Factory, explica cómo la investigación y la innovación están abriendo nuevas vías para devolver el valor a la lana aragonesa. A través del desarrollo de composites con polímeros biodegradables, el sector explora aplicaciones industriales en automoción, construcción o mobiliarias, con el objetivo de convertir esta fibra infravalorada en una oportunidad económica y sostenible para el territorio.

La lana ha pasado de ser un recurso estratégico a un producto más devaluado. ¿Qué factores han llevado a esta situación?

El factor principal es que el uso de la lana estaba destinado principalmente al mercado textil. Este uso en el ámbito textil se ha visto desplazado por la utilización de otras fibras de origen natural, pero sobre todo sintéticas, por lo que su utilización en el ámbito textil se ha visto muy reducida, a la vez que se aplica principalmente sobre prendas de gran calidad y de cierto coste económico.

A este factor se une el bloqueo comercial por parte de algunos países, como China, por ejemplo, unos de los principales mercados en los últimos años de la lana.

¿Dónde encontrasteis la oportunidad para devolverle valor a la lana en el marco del proyecto Wool Factory?

Este proyecto surge de la continuidad de un proyecto anterior denominado InnovaWool. En ese primer proyecto se demostró científicamente la posibilidad de integrar las fibras de lana junto con otros polímeros biodegradables, constituyendo así un nuevo composite con otras propiedades mejoradas con la introducción de la lana, resultando por lo tanto un producto de aplicación para usos industriales, que es lo que se pretende realizar a pequeña escala con el proyecto Wool Factory Aragón.

El proyecto apuesta por la fabricación de composites con lana. ¿En qué consiste esta línea de trabajo?

En resumidas cuentas, de lo que se trata es de, una vez procesadas las fibras de lana (lavado, cardado, cortado, etc.), integrarlas junto con polímeros biodegradables para la creación de composites de aplicación industrial, como puede ser el sector de la automoción, el de la construcción, para la fabricación de muebles, entre otros.

Este proceso requiere, además, la caracterización del material resultante para analizar su comportamiento frente a diversos factores como torsión, tracción o tinción.

¿Qué ventajas aportan las fibras de lana frente a otros materiales de origen sintético?

La lana aporta numerosas propiedades en comparación con otros materiales. Entre ellas destacan la resistencia (puede estirarse considerablemente antes de romperse), la elasticidad, la higroscopicidad (es una de las fibras con mayor capacidad para absorber agua) y la flexibilidad, ya que se puede doblar con facilidad sin romperse.

Estas propiedades pueden aportarse a los nuevos composites condicionado eso sí por las características y propiedades a su vez del polímero con el que se mezcle, así como el proceso industrial al que se someta, como tratamientos con disolventes.

¿Qué retos técnicos existen para que estos nuevos materiales puedan competir en el mercado?

El proyecto InnovaWool demostró la posibilidad de integrar las fibras de lana para su uso industrial. No sólo eso, sino que, además, se ha realizado un estudio muy pormenorizado de la viabilidad para la creación de una planta de procesado de lana para dar salida a toda la producción de Aragón, siendo un proyecto pionero, innovador y que, a pesar de requerir cierta inversión inicial, es un proyecto rentable y amortizable en el tiempo, y de alto impacto económico y social en Aragón.

En este punto, los principales retos son dos: minimizar los efectos no deseables tras el proceso de lavado, especialmente en el ámbito industrial del procesado de la lana; y lograr que el sector del plástico apueste claramente por esta alternativa, que permitiría dar salida a una fibra natural infravalorada pero con propiedades muy positivas para el ámbito industrial.


El proyecto “Wool Factory Aragón: Integración de la lana de ovino en bases poliméricas para usos de aplicación industrial” está coordinado por la empresa Franco y Navarro S.A. y cuenta con una ayuda de 120.000 €. Pertenece a la intervención 7161 de “Cooperación de grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI agri)”, cuyo presupuesto total para el periodo 2023-2027 es de 14.319.976 €.

El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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