La Red Aragonesa de Desarrollo Rural, entidad que agrupa a los 20 Grupos de Acción Local de Aragón y trabaja desde hace décadas por un desarrollo rural sostenible, participativo e innovador, alineado con la cohesión territorial, la igualdad y la lucha contra la despoblación, advierte del colapso de redes, la vulnerabilidad energética y el riesgo de un modelo extractivista en amplias zonas rurales de Aragón.
La Red Aragonesa de Desarrollo Rural (RADR) ha hecho público hoy su posicionamiento políticotécnico en relación con el modelo de transición energética que se está desarrollando en la Comunidad Autónoma y con la reciente regulación del Foro Permanente de la Energía de Aragón.
Desde la RADR se valora el impulso de las energías renovables como una oportunidad estratégica, pero se alerta de que la transición energética no puede construirse a costa del medio rural, ni ignorando sus necesidades energéticas, demográficas y territoriales específicas.
La entidad subraya que gran parte de la producción energética de Aragón se asienta en territorios rurales, que aportan suelo, recursos naturales y aceptación social, sin que ello se haya traducido en una mejora proporcional del suministro, la resiliencia de las redes o la reducción de la vulnerabilidad energética de la población local.
“No es aceptable que municipios rodeados de infraestructuras energéticas sufran cortes de suministro, redes saturadas o pobreza energética. La energía debe ser una palanca de desarrollo rural, no un nuevo factor de desigualdad territorial”, señalan desde la RADR.
COLAPSO DE REDES Y BLOQUEO DEL DESARROLLO LOCAL
La Red Aragonesa de Desarrollo Rural advierte de una situación cada vez más extendida de colapso de las redes eléctricas en el medio rural, que está impidiendo:
- La conexión de proyectos locales de autoconsumo y comunidades energéticas.
- El desarrollo de iniciativas empresariales y agroindustriales.
- La evacuación de energía producida por pequeños y medianos agentes asentados en el territorio.
Esta situación afecta de manera especialmente grave a explotaciones agrarias y comunidades de regantes, que afrontan crecientes dificultades para electrificar bombeos, reducir costes energéticos y avanzar hacia modelos más sostenibles.
VULNERABILIDAD ENERGÉTICA Y MODELO EXTRACTIVISTA
La RADR denuncia la paradoja de que zonas rurales con grandes desarrollos energéticos presenten altos niveles de vulnerabilidad energética, con hogares que no pueden afrontar el coste de la energía o servicios públicos con suministro deficiente.
En este contexto, la entidad alerta del riesgo de consolidar un modelo energético extractivista, basado en el uso intensivo del territorio rural sin retornos suficientes en forma de energía, empleo, fiscalidad o servicios, lo que agrava los procesos de despoblación y erosiona la cohesión territorial.
RECLAMACIÓN DE UNA GOBERNANZA ENERGÉTICA INCLUSIVA
La Red Aragonesa de Desarrollo Rural considera imprescindible incorporar la voz del desarrollo rural organizado en los espacios de gobernanza energética, y reclama una transición energética que:
- Priorice el suministro y la resiliencia energética del medio rural.
- Refuerce las redes locales antes de ampliar grandes evacuaciones.
- Impulse comunidades energéticas rurales y autoconsumo colectivo.
- Garantice retornos sociales y económicos a los territorios productores.
- Integre energía, agua y agricultura en el caso del regadío.
“No puede haber transición energética sin el medio rural, ni a costa del medio rural. La energía debe contribuir a fijar población y mejorar la calidad de vida”, subraya la RADR.


