La transferencia de conocimiento es uno de los motores de modernización del campo aragonés. Leticia Izquierdo, técnica en la Cooperativa de Zuera, defiende un modelo de aprendizaje donde los datos científicos y el día a día de los agricultores van de la mano. A través de ensayos reales, Izquierdo explica cómo el verdadero reto pasa por vencer la resistencia al cambio, demostrando a los agricultores que la rentabilidad del futuro depende de aplicar hoy todo lo aprendido.
¿Qué importancia tiene la transferencia de conocimiento en el medio rural?
Es muy importante, porque sin formación ni información no podemos mejorar. Siempre intentamos aumentar la productividad de nuestras explotaciones y adelantarnos a las normativas, y para eso el Programa de Desarrollo Rural fue fundamental.
¿Cómo se traslada ese conocimiento al agricultor?
Hacemos jornadas mixtas en campo, donde enseñamos los ensayos directamente a nuestros socios de la cooperativa, que están todos invitados. Y luego lo combinamos con sesiones en sala donde mostramos los resultados con datos. Pero lo más importante es que lo vean con sus propios ojos.
¿Es fácil cambiar la mentalidad para aplicar ese conocimiento?
Es difícil, pero se está consiguiendo. Es necesario cambiar, porque si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos los mismos resultados, y lo que queremos es mejorar.
¿Qué mejorarías de estos programas?
Que fueran más prácticos. El agricultor quiere ver cómo se aplican las cosas en el campo, no solo en la teoría. Necesita comprobarlo directamente para aplicarlo.
“Sueño con un sector primario empoderado, con agricultores formados y explotaciones rentables y sostenibles”
¿Podrías poner algún ejemplo de proyectos de este tipo que hayáis llevado a cabo?
Tenemos ensayos de variedades de cultivo, como trigo, para ver cuál funciona mejor. También proyectos para analizar el impacto de plagas, como la sobrepoblación de conejos, y cómo hacerlo compatible con la agricultura. Y otros muy interesantes relacionados con cultivos alternativos como las aromáticas.
¿Se ha visto ya algún caso de adopción de buenas prácticas que hayáis propuesto?
Sí. Por ejemplo, en el caso de un ensayo que trataba de evitar los daños provocados por los conejos donde vimos que el cultivo de triticale se veía menos afectado. Una vez vimos que los resultados fueron positivos en cuanto a la rentabilidad de la explotación, lo difundimos por nuestros canales internos y redes sociales. A partir de ahí varios agricultores comenzaron a aplicarlo en sus propias explotaciones.
¿Con qué futuro sueñas?
Sueño con un sector primario empoderado, donde los agricultores y ganaderos tengan la formación necesaria para tener explotaciones rentables y sostenibles con el medioambiente.


