En Entrevista 2023 - 2027

Sara Lorente gestiona, junto a su marido, una explotación diversificada que combina trufa, almendro, cereal y ganadería porcina, en un modelo que refleja la complejidad actual del sector agrario. Con el apoyo técnico de Cereales Teruel, reivindica el papel clave del asesoramiento y de la Política Agraria Común para garantizar la viabilidad de las explotaciones.

¿Cómo surge el proyecto de la trufa?

Viene de tradición familiar. A mi padre le gustaba mucho y empezó a plantar carrascas en fincas rústicas. Mi suegro también se animó y empezó a plantar por su cuenta. A partir de ahí nos fuimos implicando cada vez más, hasta que hoy ya tenemos plantaciones en producción, algunas con más de quince años.

¿Y en vuestro caso personal, cómo decidisteis dedicaros a esto?

Los abuelos de ambos ya se dedicaban a la agricultura, aunque nuestros padres no tanto. Nosotros estudiamos fuera, pero siempre hemos querido volver al pueblo. Teníamos trabajo, pero queríamos ser autónomos, organizar nuestro tiempo y apostar por algo propio. Decidimos probar con la agricultura y la ganadería, y la verdad es que no nos arrepentimos. Si volviera a nacer, haría lo mismo.

¿Cómo es el trabajo en una explotación como la vuestra?

Es muy variado. Por ejemplo, en la trufa no solo recolectas: también analizamos las trufas en casa para seleccionar cuáles sirven para espora. Luego hacemos trabajos como la poda o la inoculación del suelo para mejorar la producción. Es un trabajo técnico y continuo.

¿Dirías que la agricultura actual es más compleja de lo que parece desde fuera?

Sí, muchísimo más. Desde fuera no se ve todo lo que hay detrás: gestión, tecnología, normativa, planificación… Por eso el asesoramiento y el apoyo son tan importantes hoy en día.

¿Y qué papel ha jugado el asesoramiento técnico en todo esto?

Ha sido fundamental, sobre todo en el momento de la incorporación. Nos ayudaron con toda la documentación, los trámites, las memorias y los requisitos administrativos. Si no sabíamos algo, nos orientaban en todo momento. Gracias a ese apoyo conseguimos la ayuda de incorporación.

¿Ese acompañamiento continúa más allá de la incorporación?

Sí, totalmente. Nos asesoran en todo: desde modernizaciones hasta dudas concretas del día a día. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en mejorar el riego y cualquier duda la resolvemos con ellos. Es un trato muy cercano y muy rápido.

La PAC suele ser compleja a nivel burocrático. ¿Cómo la gestionáis?

Es muy complicada y cambia todos los años. Nosotros podemos informarnos, pero quienes realmente están al día son los técnicos. Ellos te dicen qué puedes hacer con cada parcela, qué cultivos repetir o no, cómo encajar los ecoesquemas… Sin ese apoyo sería muy difícil.

¿Consideras importante que existan estos programas públicos de asesoramiento?

Sí, son imprescindibles. Hay mucha gente en el sector, sobre todo mayor, que no maneja ordenadores ni puede hacer trámites digitales. El cuaderno digital, la PAC, las solicitudes… todo eso sin ayuda sería imposible.

Desde tú experiencia, ¿qué hace falta para que explotaciones como la vuestra sean viables en el futuro?

Lo primero, estabilidad económica. Necesitamos una PAC fuerte, porque los costes de producción son muy altos y las cosechas no siempre acompañan. Sin ayudas, sería muy difícil seguir adelante.

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