Con el horizonte puesto en los objetivos del Pacto Verde Europeo, el Gobierno de Aragón ha puesto en marcha una batería de medidas agroambientales más exigentes y eficaces dentro del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027. Este nuevo enfoque busca no solo mejorar la sostenibilidad del modelo agrícola, sino también hacer frente al reto climático mediante prácticas más respetuosas con el entorno.
Las nuevas intervenciones en el sector agrario están diseñadas para ser complementarias a los eco-regímenes, una serie de requisitos ambientales que deben cumplir todos los perceptores de ayudas. De este modo, se incentiva una doble transición: ecológica y productiva. La innovación se convierte en un pilar clave, promoviendo prácticas como la rotación de cultivos, la reducción del uso de productos fitosanitarios y la mejora en la gestión de nutrientes.
Según los datos de 2024 de la Comisión Europea, la agricultura representa el 10,8% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. Por eso, planes como este tienen un impacto significativo: no solo ayudan a cumplir compromisos climáticos, sino que también aumentan la resiliencia del sistema agroalimentario. En Aragón, la medida refuerza además la sostenibilidad de zonas especialmente vulnerables como los Monegros o el Somontano, donde el equilibrio entre producción y medioambiente es crítico para el futuro rural.


