Aragón cuenta con más de un millón y medio de hectáreas de bosque, un patrimonio natural que a menudo solo valoramos cuando las llamas ocupan los titulares. Carlos Baraza, jefe de la Sección de Incendios Forestales de Zaragoza, repasa en esta entrevista la importancia vital de la prevención y el mantenimiento de nuestras masas arbóreas. Más allá de la pérdida ecológica, Baraza pone el foco en el drama humano de quienes habitan el medio rural y ven desaparecer su identidad en una sola tarde, reivindicando el papel de los fondos de desarrollo rural como la herramienta técnica indispensable para minimizar el impacto de los grandes incendios.
¿Qué significan los bosques para Aragón?
Para Aragón, los bosques tienen un significado muy amplio. Hay más de un millón y medio de hectáreas arboladas que podemos considerar como bosque en el concepto general que tiene cualquier ciudadano. Es una superficie muy importante dentro del territorio y de las poblaciones. Son una fuente de recursos directos, como pueden ser la madera, la caza o las setas, pero también aportan beneficios intangibles que afectan a toda la sociedad, como la protección frente a la erosión, el paisaje o el agua. Su importancia es enorme, aunque convivimos con ellos muchas veces sin ser conscientes de lo que representan en nuestra vida cotidiana.
Vivimos con ellos, los vemos en el paisaje, pero no tenemos la información o la educación suficiente para entender su importancia real. Es algo parecido a abrir el grifo y que salga agua sin pensar de dónde viene. Con los bosques ocurre lo mismo: nos acordamos de ellos sobre todo cuando hay incendios, pero no valoramos el resto de cosas que aportan.
«Sabemos que los incendios siempre van a existir; el reto es optimizar los recursos para que su impacto sea el mínimo posible»
¿Qué implica un incendio forestal?
Está la pérdida directa, la catástrofe, las situaciones extremas en las que incluso hay que evacuar pueblos. Pero, para mí, lo más importante es el impacto en las personas que viven en el medio rural, que ven cómo en muy poco tiempo, en una tarde o en una noche, pierden un paisaje y unos recursos que sienten como propios. Eso es lo más relevante.
¿Qué papel juegan los fondos europeos en el mantenimiento de los bosques?
Los fondos europeos son la base de la financiación. Son el músculo que nos permite llevar a cabo actuaciones de prevención, crear infraestructuras dentro del monte y facilitar los trabajos de extinción. Gracias a estos fondos podemos intentar que los incendios no alcancen grandes dimensiones y que sean más fáciles de controlar. El objetivo es minimizar su impacto sobre la naturaleza, la población y las infraestructuras. Sabemos que los incendios siempre van a existir, pero se trata de optimizar los recursos para reducir sus efectos.
¿Con qué sueñas de cara al futuro?
Más que un sueño, es un deseo: contar con más presupuesto, más infraestructuras y más medios para que los grandes incendios tengan el menor impacto posible, tanto en la naturaleza como en la población.


