Lo que comenzó como una incursión de agricultores valencianos en los años 30 es hoy uno de los proyectos cooperativos más sólidos de la comunidad. Arrocera del Pirineo, que comercializa bajo la marca Brazal, ha logrado cerrar el círculo productivo del arroz dentro Aragón. José Vicente Murillo, su presidente, analiza en esta entrevista cómo la unión de productores y la apuesta por la sostenibilidad biológica han convertido suelos difíciles en el origen de un arroz singular que ya camina decidido hacia su propia Denominación de Origen.
Para alguien que no la conozca, ¿qué es Arrocera del Pirineo y qué representa para el territorio?
Arrocera del Pirineo es una cooperativa de segundo grado, integrada por dos cooperativas base y tres sociedades limitadas de arroceros. Es una cooperativa territorial, centrada sobre todo en la Hoya de Huesca y Cinco Villas, y es la encargada de elaborar el arroz Brazal. Para el territorio representa muchas cosas: es un producto aragonés, criado, procesado, envasado y distribuido desde Aragón. Además, hemos conseguido llegar directamente al consumidor, sin intermediarios, lo que nos convierte en una cooperativa poco habitual en ese sentido.
¿Cómo nace este proyecto y cuál es su origen?
Nos remontamos a 1931, cuando agricultores valencianos y catalanes comenzaron a cultivar arroz en la Hoya de Huesca por la similitud del terreno y la disponibilidad de agua. Aquello fue algo puntual que no tuvo continuidad. El verdadero impulso llega en los años noventa, cuando se empieza a cultivar arroz también en Cinco Villas y se alcanzan hasta 14.000 hectáreas en Aragón. Entonces se detecta que el producto tiene demanda, incluso sin promoción, y las cooperativas deciden crear una estructura específica para el arroz, dando lugar a la cooperativa de segundo grado.
¿Qué cambió en los años noventa para que se impulsara de nuevo este cultivo?
Fue una combinación de oportunidad y necesidad. Había zonas con suelos donde otros cultivos no eran viables, por problemas de salinidad o impermeabilidad. El arroz se adaptaba bien a esas condiciones. Además, hubo personas que vieron el potencial del producto y empezaron a trabajar en su desarrollo, incluso intentando impulsar una denominación de origen.
«El siguiente paso del arroz Brazal es consolidar nuestra propia Denominación de Origen»
En relación con el proyecto impulsado dentro del Plan de Desarrollo Rural, ¿en qué consistió exactamente?
El objetivo principal era obtener información. Queríamos saber qué teníamos entre manos: variedades, técnicas de cultivo, comportamiento del arroz… Se trabajó en nuevas prácticas, como evitar el fangueo, y se investigó sobre variedades, aunque muchas no funcionaron mejor que las que ya teníamos. También se avanzó en el control de plagas mediante confusión sexual, una técnica biológica contra el barrenador del arroz.
¿Qué balance hace de los resultados del proyecto?
Lo más importante es la información obtenida. Quizá no siempre se consiguen resultados espectaculares, pero disponer de datos permite tomar decisiones. Por ejemplo, saber qué variedades no funcionan ya es un avance, porque evita repetir ensayos en el futuro.
¿Considera que este tipo de proyectos son importantes para el sector?
Sí, son fundamentales. Permiten mejorar el conocimiento, incorporar tecnología y avanzar en la modernización del sector. Es una inversión muy bien aprovechada porque aporta una visión diferente y ayuda a evolucionar el modelo productivo.
¿Se están planteando nuevos proyectos en esta línea?
Sí, hemos trabajado en varios. Por ejemplo, en técnicas de siembra directa, similares a las del cereal. Hemos realizado ensayos que, aunque no siempre dan los resultados esperados, aportan información valiosa sobre producción, uso de agua o reducción de tratamientos.
¿Qué objetivos tienen de cara al futuro?
Uno de los principales es avanzar en una denominación de origen. Tenemos un producto que se produce, transforma y comercializa íntegramente en Aragón, con unas características propias. Además, las condiciones climáticas de la zona hacen que la semilla se adapte especialmente bien, lo que refuerza esa singularidad. Ese es uno de los caminos en los que estamos trabajando.


