En Entrevista 2023 - 2027

La Cooperativa Ganadera de Caspe ha consolidado en los últimos años una estrategia basada en la reinversión de beneficios, la innovación tecnológica y la eficiencia energética para reforzar la competitividad de sus socios con apoyo del Gobierno de Aragón. Carolina Luna, gerente de la entidad, explica cómo estos proyectos de inversión que llevan a cabo, como el de mejora en la granulación de piensos, fortalecen la cadena de producción porcina.

La Cooperativa Ganadera de Caspe ha sido reconocida como Entidad Asociativa Prioritaria. ¿Qué supone para vosotros esta distinción?

La Cooperativa Ganadera de Caspe nació en 1985 y siempre ha sido una empresa de servicios para sus socios. Nuestros dos pilares se han basado en el suministro de pienso y la comercialización de porcino, buscando ganar eficiencia y dimensión frente a la industria cárnica.

Así, cuando se flexibilizaron los requisitos para el reconocimiento como Entidad Asociativa Prioritaria, solicitamos este reconocimiento para los sectores del pienso y el porcino. Es una forma de reconocer el trabajo de las entidades cooperativas de base social y, además, nos permite acceder a determinadas líneas de ayudas que benefician tanto a la cooperativa como a los 28 socios que forman parte de ella.

Desde 2015 hemos integrado este reconocimiento dentro de un modelo de crecimiento basado en reinvertir los beneficios para ampliar la estructura de servicios y reforzar la producción porcina. Es una herramienta más para mejorar nuestra competitividad.

¿Qué dimensión tiene actualmente la cooperativa?

En el último ejercicio alcanzamos una facturación cercana a los 215 millones de euros. Producimos unas 250.000 toneladas de pienso al año, destinadas prácticamente en su totalidad al porcino de nuestros socios.

Además, contamos con un censo integrado de unas 30.000 madres reproductoras. La mitad pertenecen a las explotaciones históricas ligadas a la cooperativa y la otra mitad forman parte del modelo empresarial desarrollado por Ganadera Caspe. Por volumen de facturación somos la empresa número 33 de Aragón.

El proyecto de innovación en la granulación del pienso, que apoya Gobierno de Aragón dentro de vuestro proceso de modernización, ¿cómo encaja dentro de vuestra estrategia?

Nuestro crecimiento en producción porcina siempre ha ido acompañado del crecimiento de la producción de pienso, ya que no comercializamos pienso en el mercado libre: todo lo que fabricamos está destinado a las explotaciones de nuestros socios.

Las inversiones realizadas en los últimos años han tenido un objetivo claro: mejorar la calidad del pienso y aumentar la eficiencia de los procesos para ofrecer una ventaja competitiva a nuestros ganaderos. Todo ello busca que puedan competir en mejores condiciones dentro del mercado actual.

Cuando hablan de eficiencia, ¿en qué se traduce exactamente?

Trabajamos en dos líneas. La primera es la eficiencia de los procesos industriales. Para fabricar el pienso utilizamos energías renovables con el objetivo de reducir el consumo energético y disminuir la huella ambiental de la producción. También hemos incorporado equipos como variadores de frecuencia que permiten reducir de forma significativa el consumo eléctrico de la fábrica.

La segunda línea está relacionada con la propia calidad del pienso. Hemos desarrollado un nuevo proceso de granulación que mejora la calidad del gránulo e incorpora de forma líquida enzimas durante la fabricación.

Este sistema permite una mejor distribución de las enzimas, evita que pierdan eficacia y mejora el aprovechamiento de nutrientes como el fósforo presente en los cereales, reduciendo el uso de suplementos. También incorporamos grasa al gránulo para mejorar su calidad y favorecer la digestibilidad de los nutrientes por parte de los animales.

La sostenibilidad también ocupa un lugar importante dentro del proyecto. ¿Qué actuaciones habéis desarrollado en este ámbito?

Actualmente contamos con una instalación fotovoltaica de entre 150 y 200 kilovatios sobre la cubierta de la fábrica de piensos y estamos trabajando en un nuevo proyecto para instalar aproximadamente un megavatio adicional, lo que permitiría reducir cerca de un 30% el consumo energético de la fábrica.

Además, hemos incorporado otras mejoras como sondas de oxígeno para aumentar el rendimiento de la caldera y numerosas actuaciones dirigidas a disminuir el consumo de energía tanto eléctrica como térmica durante la fabricación del pienso.

Este proyecto se suma a otras inversiones que tenéis en marcha. ¿Qué balance hacéis del esfuerzo inversor realizado?

Durante la última década hemos invertido alrededor de 15 millones de euros en la fábrica de piensos. Entre 2019 y 2023 desarrollamos un proyecto cercano a los ocho millones de euros destinado, entre otras actuaciones, a ampliar la capacidad de almacenamiento de materias primas hasta las 10.000 toneladas.

También hemos mejorado toda la logística de entrada de materias primas y salida del pienso para reducir tiempos y aumentar la eficiencia de la fábrica.

Al final somos una empresa de costes. Todo aquello que conseguimos ahorrar repercute directamente en nuestros socios, ya que el pienso representa aproximadamente el 70 % del coste de producción de un cerdo de cebo. Cuanto más eficientes seamos en la compra de materias primas, en la fabricación, en la logística y en la calidad del pienso, mayor será la competitividad de las explotaciones ganaderas.

Más allá de la actividad económica, ¿qué papel desempeña la cooperativa en el desarrollo del medio rural?

Nuestra misión, al final, siempre ha sido garantizar la viabilidad de las explotaciones familiares de nuestros socios. Todo el esfuerzo que hacemos tiene como finalidad que puedan permanecer en un sector con márgenes muy ajustados.

Como cooperativa tenemos además un fuerte compromiso con el territorio. Competimos con la misma exigencia que cualquier empresa mercantil, pero mantenemos un modelo arraigado al medio rural que reinvierte sus beneficios en oportunidades para las generaciones futuras.

Creemos que las cooperativas somos transformadoras del medio rural y vertebradoras del territorio. Creamos empleo, atraemos talento y contribuimos a mantener actividad económica allí donde desarrollamos nuestra labor.

¿Cuáles son los próximos retos de la cooperativa?

Después de este importante ciclo inversor en la fábrica de piensos, ahora comienza una nueva etapa centrada en la producción porcina. Tenemos previsto invertir alrededor de 35 millones de euros más durante los próximos cuatro años en nuevas instalaciones ganaderas.

Queremos que estas granjas sean energéticamente autónomas, con grandes instalaciones fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento mediante baterías que permitan funcionar sin depender de la red eléctrica. Además, incorporarán nuevas tecnologías de bioseguridad para aumentar la protección sanitaria de las explotaciones.

Es una nueva línea de innovación sobre la que todavía queda mucho por desarrollar y que representa el siguiente paso dentro de la estrategia de crecimiento de la cooperativa.


El proyecto “Innovación tecnológica y sostenible en la granulación del pienso” cuenta con una ayuda de 2.479.512,06 € y se enmarca en el Servicio de Industrialización Agroalimentaria dentro de la Dirección General de Innovación y Promoción Alimentaria.

Esta pieza informativa se incluye a su vez la intervención 6842.2 que recoge las “Ayudas a inversiones en transformación, comercialización y/o desarrollo de productos agrarios”. El presupuesto total de la misma en el periodo 2023-20237 es de 64.134.102 € a través de los fondos FEADER del PEPAC.  

El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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