En Reportaje 2023 - 2027

La innovación en el sector agroalimentario no siempre nace en un laboratorio. En muchas ocasiones comienza sobre el terreno, en una finca experimental, en una explotación ganadera o en un viñedo donde se ensayan nuevas variedades. Ese es precisamente el trabajo que desarrolla el Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón: convertir la experimentación en conocimiento útil para los agricultores.

Esta institución constituye una pieza fundamental dentro de las actuaciones del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación para impulsar un sector más competitivo, y sus objetivos van mucho más allá de realizar ensayos: buscan facilitar la toma de decisiones y mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

Como explica su director, Jesús Cancer Pomar, «la experimentación sin transferencia no tiene sentido, por lo que ambas funciones están estrechamente ligadas».

Un centro al servicio del sector

El Centro de Transferencia Agroalimentaria nació en 2005 a partir de la integración de tres históricos centros especializados del Gobierno de Aragón: la Estación de Viticultura y Enología, el Centro de Técnicas Agrarias y el Centro de Selección y Reproducción Animal (CENSYRA). Actualmente desarrolla su actividad principalmente en Movera (Zaragoza), y aunque su labor está estrechamente vinculada a la innovación, el CTA no se define como un centro de investigación.

«Lo primero que hay que aclarar es que no somos un centro de investigación, sino un centro de experimentación, aunque en algunas ocasiones podamos acercarnos a lo que podría considerarse investigación aplicada», señala Cancer.

Por su parte, además de desarrollar actividades de demostración y experimentación, el centro participa en la gestión de diferentes líneas de ayudas públicas relacionadas con el desarrollo rural y diversas intervenciones incluidas en el Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC). Entre ellas destacan las destinadas a formación, transferencia de conocimiento, cooperación mediante Grupos Operativos de la Asociación Europea para la Innovación (AEI), así como distintas líneas de apoyo a las razas ganaderas autóctonas.

Jesús Cancer Pomar, director del Centro de Transferencia Agroalimentaria

Agricultura: conocimiento para decidir mejor

Hechas las presentaciones, tenemos que uno de los pilares del CTA es la experimentación agraria. A través de redes de ensayos en cultivos herbáceos, leñosos y hortícolas, el centro evalúa las particularidades de los sistemas productivos adaptados a las condiciones de Aragón.

Toda esta información se pone posteriormente a disposición del sector para facilitar decisiones fundamentadas sobre qué variedades o prácticas ofrecen mejores resultados según cada zona.

El Área de Agricultura también desempeña un papel esencial en la sostenibilidad ambiental mediante los ensayos sobre fertilización orgánica y la delimitación y seguimiento de las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos procedentes de la actividad agraria, al tiempo que gestiona las citadas medidas transversales del PEPAC.

Ganadería: modernización y razas autóctonas

El Área de Ganadería concentra buena parte de la actividad relacionada con las razas autóctonas aragonesas. El CTA coordina los programas de cría, mantiene el Banco de Germoplasma Animal de Aragón, supervisa los establecimientos reproductivos, realiza el seguimiento del Control Oficial del Rendimiento Lechero y participa en diferentes proyectos de innovación ganadera.

Para Jesús Cancer, el reto es doble: “apoyar las razas autóctonas y contribuir a su modernización”, y añade, “Somos un centro especializado en testajes y tecnologías reproductivas, y apostamos por incorporar innovación a un sector como el de la ganadería extensiva, que afronta importantes desafíos demográficos.»

En este sentido, el director del CTA subraya que «muchas de las actividades que realizamos no las llevaría a cabo ninguna otra entidad», y en el caso de las razas autóctonas, «si no existiera este apoyo por parte de la Administración, difícilmente podrían llevarse a cabo determinadas actuaciones de conservación».

Viticultura: recuperar variedades ancestrales

La valorización del patrimonio vitícola representa otra de las grandes líneas de trabajo del centro, con foco en la calidad diferenciada.

Como ejemplo de ese trabajo, destaca un caso especialmente significativo en el que se consiguió recuperar una variedad de vid originaria de Aragón pero desaparecida comercialmente. Actualmente, dice, “la utiliza en exclusiva una bodega aragonesa. No sé si es su vino más vendido, pero sí es el de mayor valor económico porque es único».

Preparar al sector frente al cambio climático

En general, la adaptación al cambio climático afecta a buena parte de las líneas de experimentación del CTA. Tanto en agricultura como en ganadería y viticultura, el centro busca soluciones que permitan al sector responder a escenarios climáticos cada vez más exigentes.

«A la hora de realizar los ensayos de agricultura analizamos constantemente qué variedades pueden adaptarse mejor a las nuevas condiciones climáticas. En viticultura, la recuperación de variedades locales puede aportar soluciones frente al adelanto de las maduraciones provocado por el aumento de las temperaturas. Y en ganadería, las razas autóctonas son precisamente las que mejor se adaptan a los extremos climáticos. Aragón siempre ha sido una tierra de contrastes, y cada vez lo es más.»

A su vez, Cancer apunta que “la agricultura tiene sus propios tiempos. Los cambios del mercado o del clima pueden producirse más rápido, pero los procesos biológicos tienen unos ritmos que debemos respetar para garantizar resultados fiables.»

Más conocimiento para fortalecer el sector

Al final la vocación del centro queda resumida en la aspiración que Cancer marca para el futuro del centro:

«Que las líneas que experimentamos y transferimos lleguen cada vez a más profesionales y se generalicen dentro del sector agroalimentario aragonés.»

Porque innovar no consiste únicamente en generar conocimiento, sino en conseguir que ese conocimiento llegue a quienes cada día trabajan sobre el terreno, contribuyendo a hacer del campo un sector capaz de afrontar los desafíos del mañana.


El Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón gestiona a través de la Dirección General de Desarrollo Rural del Departamento de Agricultura y dentro de su Servicio de Innovación y Transferencia Agroalimentaria un total de 5.949.993 € dentro de las intervenciones 7201 y 62052.

Parte de dicho presupuesto se debe a la aportación del Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC), que representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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