En Entrevista 2023 - 2027

Jesús Abadías, jefe de Innovación y coordinador del proyecto de cooperación Red Arax 2, nos muestra en esta entrevista la constante evolución de una iniciativa de experimentación agraria que busca poner a disposición del sector los últimos avances científicos sobre variedades, cultivos, técnicas y manejos adaptados a las distintas zonas agroclimáticas de Aragón. En esta segunda fase, el proyecto ha reforzado especialmente la incorporación de tecnologías digitales así como la agilidad en la transferencia de conocimiento al agricultor.

¿Cómo nace Red Arax 2 y qué continuidad tiene respecto al proyecto inicial?

En la primera parte nos planteamos montar una red de experimentación basada principalmente en ensayos estadísticos y demostrativos de cultivos en distintas zonas agroclimáticas de Aragón. El objetivo principal era mejorar la transferencia de conocimiento de los resultados que antiguamente se obtenían únicamente a partir de ensayos individuales en toda la comunidad, para poner esa información a disposición del agricultor y mejorar su toma de decisiones.

Es una red de experimentación organizada en cultivos extensivos que trabaja principalmente en la evaluación de la adaptación de nuevos cultivos a los terrenos de Aragón, en cómo se pueden implementar y adaptar las variedades que desarrollan las casas comerciales y en nuevos manejos de cultivo encaminados a técnicas sostenibles. Todo ello busca mejorar los resultados de explotación y conectar las posibilidades de negocio que puedan surgir de las novedades del mercado.

En esta segunda fase, además de darle continuidad hemos implementado también técnicas de agricultura 4.0.

¿Cómo se consigue coordinar una red de ensayos tan extensa?

Lo principal es que contamos con una entidad matriz, la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, desde la que coordinamos a las cooperativas de base de distintos puntos del territorio para coordinar los ensayos.

Estas cooperativas son al final responsables tanto de la organización de lo que se hace en cada zona como del contacto con los agricultores. Luego, nos envían sus resultados, que pasamos a analizar en colaboración con el Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, y, a través de una empresa de comunicación, se da valor a todos esos datos en redes sociales, vídeos, jornadas web, etc.

En un contexto de sequía y estrés térmico, ¿qué papel juega esta experimentación a la hora de encontrar cultivos más adaptados?

Nosotros no hacemos investigación básica para desarrollar una nueva variedad. Lo que intentamos es mantener una buena relación con las distintas empresas y casas comerciales para que sus mejoras se pongan a disposición de esta red y podamos testear en las distintas zonas agroclimáticas cómo se comportan.

Lo hacemos desde un punto de vista objetivo. Al fin y al cabo, una recomendación que se pueda obtener del testeo que hace la red no es lo mismo que una recomendación que pueda hacer una marca, que tiene un interés comercial.

¿En qué líneas de innovación se está trabajando actualmente?

Los desarrollos van muy encaminados a variedades que toleren mejor la sequía y a variedades que mantengan techos productivos de cereal en unas condiciones más restrictivas de uso de fertilizantes y fitosanitarios.

También estamos trabajando con productos nutricionales que permiten reducir las dosis de aplicación. Al tratarse de compuestos con una tecnología más desarrollada en cuanto a la liberación de sus propiedades, permiten mantener techos productivos con menores dosis.

¿Llegan los resultados de esos ensayos al agricultor?

Normalmente lo que ponemos a disposición del público ya se prueba en las campañas siguientes. Hay tal cantidad de innovación en temas genéticos y nutricionales que cada tres o cuatro años se producen renovaciones totales o parciales de las variedades empleadas.

En junio publicamos los resultados y, en julio, un agricultor de una determinada zona puede ver cómo se están comportando las variedades en los ensayos de su zona. Si al año siguiente quiere cultivar cebada por ejemplo, puede consultar cuáles son aquellas variedades que le ofrecen mejor techo productivo para su explotación y ayudarle en la decisión de cuál sembrar.

¿Y esto repercute a su vez en otros eslabones de la cadena agroalimentaria?

Sí. Por ejemplo, hacemos ensayos de trigo y de cebada para maltería y trabajamos de la mano de empresas que quieren testar qué aptitud maltera tienen determinadas variedades. En ese caso no se puede valorar solamente el techo productivo de una variedad, sino también su aptitud para maltería.

Lo mismo ocurre con los trigos extensibles que se utilizan para harineras. Además de valorar la productividad, a las industrias también les interesa conocer qué calidad tiene ese trigo y qué aptitud harinera presenta. Al agricultor se le paga por los kilos que produce, pero puede que le interese más una variedad que produzca una tonelada menos si presenta unas características por las que la industria está dispuesta a pagar la diferencia.


El proyecto “RED ARAX2-RED ARAGONESA DE CULTIVOS EXTENSIVOS Y LEGUMINOSAS 2” está coordinado por Cooperativas Agroalimentarias de Aragón. Este pertenece a la intervención 7161 de “Cooperación de grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI agri)”, cuyo presupuesto total para el periodo 2023-2027 es de 14.319.976 €.

El Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027 (PEPAC) representa la mejora de la productividad y de la competitividad del sistema agroalimentario como base de la economía y de la generación de empleo rural, la gestión sostenible de recursos naturales y la acción por el clima y el desarrollo territorial equilibrado.

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