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La riqueza natural de Aragón ha sido, durante décadas, un patrimonio tan evidente como infrautilizado. Multitud de paisajes endémicos de la región albergan una biodiversidad excepcional que, sin embargo, no siempre se había traducido en oportunidades económicas para los municipios rurales. Con el proyecto de cooperación Ecoturismo y Turismo Ornitológico en Aragón, conocido como Birding Aragón, esa mirada ha cambiado: la naturaleza se convierte en recurso, el visitante en aliado y la conservación en parte esencial del modelo de desarrollo, en sintonía con los objetivos del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC).

La iniciativa está coordinada por Sandra Fidalgo, quien recuerda que el proyecto surgió de una necesidad muy concreta. “Birding Aragón nació de la iniciativa de un pequeño grupo de empresarios que querían promocionarse de forma conjunta, pero no contaban con demasiados recursos”. A partir de esa inquietud, y con el impulso de algunos Grupos de Acción Local y la Dirección General de Turismo, se puso en marcha un proyecto de cooperación de tres años en el marco del programa LEADER 2014-2020, con un objetivo claro: posicionar Aragón como destino de turismo ornitológico.

Durante esa primera etapa, el trabajo se centró tanto en la promoción como en la capacitación. Se organizaron salidas ornitológicas abiertas al público, formaciones específicas para profesionales del turismo rural y talleres en centros educativos para acercar a los más jóvenes al conocimiento de las aves y de la biodiversidad de su entorno. Paralelamente, se ofreció formación técnica a guías y empresarios para mejorar la identificación de especies, la calidad de las experiencias y su comercialización. “No se trataba solo de atraer visitantes, sino de preparar al territorio para ofrecer un producto de calidad”, explica Fidalgo.

Sandra Fidalgo, responsable de coordinación de Ecoturismo y Turismo Ornitológico en Aragón

El proyecto también apostó desde el inicio por la cooperación más allá de Aragón. Un ejemplo fue el intercambio con la Comunitat Valenciana, que permitió conocer otras formas de trabajo y generar sinergias entre territorios. “Desde entonces hay turistas que combinan rutas en ambas comunidades y empresas que se recomiendan entre sí”, señala la coordinadora, destacando el valor de las redes como elemento multiplicador.

La evolución natural del proyecto llevó a una reflexión más amplia sobre el tipo de turismo que se quería promover. De ahí surge la nueva fase, centrada en el ecoturismo como marco integrador. “Nos dimos cuenta de que los guías ornitológicos no solo hablan de aves”, apunta Fidalgo. Su labor incluye muchas más cosas sobre la interpretación del paisaje. Por ello, esa visión global ha permitido ampliar la oferta hacia experiencias de naturaleza más completas, incorporando propuestas como el astroturismo o la interpretación ambiental.

En cuanto a otras facetas del proyecto, el respeto al medioambiente no es un eslogan, sino un principio operativo. Uno de los valores fundamentales fue la instauración de que el gasto del visitante repercutiese directamente en el territorio. “Apostamos por trabajar con guías locales, restaurantes y alojamientos del entorno, generando economía circular y asegurando que parte de los beneficios se destinen a la conservación”, explica Fidalgo. No es casual que los miembros de la asociación de empresarios turísticos estén implicados en iniciativas conservacionistas o desarrollen sus propios proyectos de protección de la biodiversidad.

Con este planteamiento sobre la mesa, las condiciones de Aragón juegan a favor de este enfoque. La comunidad concentra una gran diversidad de hábitats en un espacio relativamente reducido, desde los Pirineos hasta las zonas esteparias del sur de Teruel. A ello se suma la profesionalización del sector y una colaboración público-privada cada vez más consolidada. “Turismo de Aragón lleva a profesionales a ferias internacionales y muestra una imagen real y atractiva del destino”, destaca Fidalgo, poniendo en valor esa alianza como un factor de crecimiento.

¿Los resultados? Para muchos pequeños municipios afectados por la despoblación, el ecoturismo abre una vía complementaria de desarrollo. Permite poner en valor recursos naturales que hasta ahora pasaban desapercibidos y diversificar la economía local. Mientras que en los Pirineos el turismo ornitológico está más asentado, en otras zonas, como Teruel, el potencial es todavía enorme. “Faltan profesionales y empresas especializadas, pero hay margen de crecimiento y capacidad para fijar población”, afirma la coordinadora.

En esta nueva etapa, Birding Aragón trabaja también en la actualización de rutas y mapas ornitológicos en coordinación con Turismo de Aragón, con el objetivo de ofrecer herramientas útiles tanto a visitantes como a profesionales. La clave, insiste Fidalgo, es seguir sumando esfuerzos y reforzando la cooperación.

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