La igualdad de género se ha convertido en uno de los ejes estratégicos para garantizar el futuro del medio rural aragonés. Por eso se propuso el proyecto de cooperación Concilia, Ser Mujer Rural, una iniciativa pionera que desde 2013 trabaja de forma interterritorial para reducir las desigualdades que afectan a las mujeres en el medio rural y reforzar su papel como agentes del desarrollo. Coordinado por CEDER Monegros y con Pilar Machín al frente, el proyecto forma parte de las estrategias LEADER del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 (PEPAC) y se extiende actualmente a 12 comarcas y 292 municipios de Aragón.
“La igualdad no es solo una cuestión de derechos, sino una palanca para el desarrollo sostenible y la vertebración social y económica de Aragón”, subraya Machín, que desde hace más de una década impulsa este proyecto de cooperación de la mano de otros Grupos de Acción Local. Concilia nació para dar respuesta a una realidad persistente: la desigualdad de oportunidades que viven las mujeres en los pueblos, marcada por el desempleo femenino, la falta de servicios de conciliación, la masculinización de los sectores productivos y la escasa presencia de mujeres en los espacios de decisión.
Desde sus inicios, el proyecto ha mantenido un objetivo claro: empoderar a las mujeres rurales, fortalecer sus capacidades y mejorar su participación en igualdad en todos los ámbitos. “Concilia vino a cubrir carencias históricas, como la falta de visibilidad del trabajo femenino o las dificultades para conciliar vida laboral y familiar”, explica Machín, quien destaca que hoy sigue siendo “una herramienta fundamental para impulsar la igualdad y el desarrollo sostenible en los pueblos de Aragón”.

Uno de los pilares del proyecto es la visibilización de género. Lejos de ser un concepto abstracto, implica reconocer y poner en valor el valor de las mujeres como motor del territorio. Son varios los distintos tipos de campañas y acciones culturales las que permiten dar voz a quienes tradicionalmente han permanecido en segundo plano. “Dar visibilidad significa mostrar referentes femeninos reales, romper estereotipos y narrativas limitantes, e inspirar a otras mujeres a emprender, participar y liderar en sus comunidades”, señala la coordinadora.
Concilia actúa también sobre las barreras estructurales que dificultan la igualdad real. El aislamiento geográfico, la escasez de servicios y transporte, o la carga desproporcionada de los cuidados siguen condicionando las oportunidades femeninas rurales frente a las urbanas. Frente a ello, el proyecto despliega un amplio abanico de acciones: formación en igualdad, apoyo al emprendimiento, creación de redes, sensibilización contra la violencia machista y actividades específicas dirigidas a colectivos vulnerables, como mujeres mayores de 45 años, migrantes o con discapacidad.
El enfoque cooperativo es uno de los grandes valores añadidos del proyecto. La participación de siete Grupos de Acción Local permite superar el aislamiento territorial, compartir experiencias y generar sinergias entre comarcas con problemáticas similares. Esta cooperación interterritorial no sólo refuerza el asociacionismo, sino que fomenta el aprendizaje mutuo y multiplica el impacto de las actuaciones, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con las prioridades del PEPAC en materia de inclusión social, igualdad y desarrollo rural.
Por todo ello, los resultados del proyecto trascienden a las propias participantes. La experiencia demuestra que el empoderamiento de las mujeres tiene un efecto multiplicador: dinamiza la economía local, mejora la cohesión social, frena la despoblación y favorece el relevo generacional. “Cuando las mujeres pueden participar, se fortalece toda la comunidad”, resume Machín.
Con una trayectoria consolidada y una clara proyección de futuro, Concilia se ha convertido en un referente de cómo las políticas de desarrollo rural del PEPAC pueden traducirse en proyectos transformadores. Invertir en igualdad, en definitiva, es invertir en el futuro de Aragón.



