En un contexto marcado por la despoblación y el envejecimiento demográfico del medio rural aragonés, el proyecto de cooperación Jóvenes Dinamizadores Rurales se ha consolidado como una de las iniciativas más sólidas y transformadoras para reforzar el arraigo, la participación juvenil y el desarrollo local. Impulsado en el marco de la metodología LEADER y alineado con los objetivos del Plan Estratégico de la PAC (PEPAC), este proyecto sitúa a los jóvenes en el centro de la estrategia de futuro del territorio.
Nacido en 2010 y coordinado actualmente por Sara Cortés, Jóvenes Dinamizadores Rurales no es un programa de actividades al uso, sino una red viva de acompañamiento para que los jóvenes del medio rural puedan llevar a cabo sus propios proyectos. “El objetivo es ofrecer recursos a los jóvenes que viven en el medio rural para que sean capaces de poner en marcha sus propias iniciativas”, explica Cortés. La mayoría de ellas se enmarcan en el emprendimiento social, aunque el proyecto también cuenta con una plataforma específica de apoyo al emprendimiento.
Por estos motivos, el valor añadido del proyecto reside en su enfoque cooperativo. Actualmente participan 14 Grupos de Acción Local de Aragón, repartidos entre las tres provincias, que actúan como eje vertebrador del proyecto. “Son esenciales, porque cada grupo decide en qué proyectos implicarse según sus prioridades y recursos”, señala la coordinadora. Así, este modelo permite llegar a cientos de municipios y garantizar que los jóvenes, independientemente del tamaño de su localidad, tengan acceso a las mismas oportunidades.
La metodología de trabajo se apoya también en la educación no formal. A través de formaciones, encuentros interterritoriales e intercambios de experiencias, el proyecto fomenta el liderazgo juvenil para afrontar los retos que se propongan.

Otro de los pilares del proyecto es la confianza en la capacidad de los jóvenes para detectar necesidades y proponer soluciones desde su propio entorno. “Nuestro objetivo no es ofrecer actividades cerradas, sino ayudarles a sacar adelante las suyas propias”, subraya Cortés. Para ello, JDR pone a su disposición asesoramiento técnico, apoyo financiero, visibilidad y espacios de encuentro donde poder compartir y desarrollar ideas entre distintos territorios. Además, se facilita la participación en iniciativas europeas y programas de movilidad, ampliando horizontes sin perder el vínculo con el territorio.
Los resultados se traducen en proyectos concretos y con impacto real en la comunidad. En Arens de Lledó, por ejemplo, el proyecto “Huellas de agua” ha permitido a un grupo de jóvenes recuperar y poner en valor el patrimonio histórico y cultural del municipio, implicando a todo el vecindario. En Peñarroya de Tastavins, la iniciativa audiovisual “D’ahir x demà” ha dado lugar a una serie documental sobre tradiciones locales, creada por dos jóvenes, uno de ellos director de cine profesional. A estos ejemplos se suman murales colaborativos sobre oficios antiguos, festivales de música y artes escénicas o proyectos medioambientales, todos ellos impulsados de forma voluntaria por jóvenes del territorio.
Tras quince años de trayectoria, la experiencia acumulada ha dejado una enseñanza clara. “Las personas tienen más valor que los propios proyectos”, afirma Sara Cortés. “Lo más valioso son los vínculos humanos que se crean: jóvenes que colaboran, innovan y se implican en mejorar su territorio”. En pueblos pequeños, encontrar a quienes deciden “complicarse la vida” para que su comunidad crezca es, en palabras de la coordinadora, “algo increíble”.
Jóvenes Dinamizadores Rurales demuestra que, con las estructuras adecuadas, la juventud rural no solo quiere quedarse, sino que puede liderar el cambio. Un cambio que desde luego impulsa la cohesión social y convierte la participación juvenil en una auténtica palanca de desarrollo para el Aragón rural.



