Detrás de cada pequeño obrador, de cada quesería artesanal o de cada bodega familiar del territorio aragonés hay mucho más que un producto: hay una apuesta firme por permanecer. Esa realidad, a menudo invisible para el consumidor, es la que desde hace casi dos décadas impulsa el proyecto de cooperación Pon Aragón en tu mesa, una iniciativa promovida por los Grupos de Acción Local que ha convertido la agroalimentación en una herramienta estratégica de desarrollo rural, en línea con los objetivos del Plan Estratégico de la PAC (PEPAC).
Coordinado por Rosa Rived, el proyecto surgió con una vocación clara: dar a conocer la riqueza agroalimentaria de los pueblos aragoneses y reforzar su reconocimiento social y económico. “Había grandes productos en el territorio que eran desconocidos incluso para la propia población local”, recuerda. Por eso, el objetivo inicial era doble: visibilizar lo que ya existía y generar conciencia sobre el impacto del consumo. “Si uno compra lo que se produce aquí, la riqueza se queda aquí”, subraya Rived.
“Al principio, la difusión era lo más importante, pero con los años hemos incorporado nuevas líneas de trabajo”, señala la coordinadora. Hoy, Pon Aragón en tu mesa ofrece apoyo a quienes desean poner en marcha o consolidar una actividad agroalimentaria, acompañándolos desde las primeras fases del proyecto. Asesoramiento en cuestiones sanitarias, orientación para la participación en ferias, contacto con compradores o apoyo en la comercialización son algunas de las demandas más habituales.

Por su parte, este apoyo se articula desde la cercanía. “Muchas veces acuden a nosotros con dudas muy concretas: cómo conseguir un código de barras, cómo acceder a un mercado o a quién dirigirse”, explica Rived. En ese proceso, el proyecto actúa como un punto de referencia estable, una “ventanilla” donde los productores encuentran escucha y orientación. Su papel no es comercializar directamente, sino facilitar conexiones y reducir barreras de acceso al mercado.
Además, otro de los ámbitos en los que Pon Aragón en tu mesa ha reforzado su presencia es la creación de espacios de encuentro entre productores y consumidores. Los mercados organizados en entornos urbanos, como el que se celebra en el campus de la Universidad de Zaragoza, permiten a pequeñas empresas rurales darse a conocer ante tiendas especializadas, distribuidores o profesionales de la hostelería aparte del público general. “No todos pueden desplazarse cada semana, por eso facilitamos esos primeros contactos”, apunta Rived.
Por otro lado, la visibilidad que trata de conferir Pon Aragón en tu mesa es clave. Cada nuevo productor incorporado recibe apoyo para difundir su actividad a través de medios de comunicación regionales, una herramienta especialmente relevante para llegar al público urbano. “Es importante que el reconocimiento del producto local no se quede solo en el medio rural”, subraya Rived.
Aunque eso sí, a pesar del dinamismo del sector, los retos siguen siendo importantes. El relevo generacional se presenta como el principal desafío para muchas pequeñas empresas agroalimentarias. “Hay negocios familiares que no tienen continuidad y eso pone en riesgo parte del tejido económico de los pueblos”, advierte. A ello se suma la necesidad de infraestructuras compartidas, como obradores públicos, que facilitarían el inicio de nuevas iniciativas sin grandes inversiones iniciales.
Pese a estas dificultades, la visión de futuro es positiva. Rosa Rived destaca el compromiso de muchas personas que apuestan por innovar, recuperar variedades tradicionales o elaborar productos artesanos vinculados al territorio. “Hay gente que sigue adelante porque cree en lo que hace y porque su trabajo mantiene vivos los pueblos”, afirma.
En la actualidad, este proyecto continúa adaptándose a nuevas realidades, incorporando acciones formativas, colaboraciones con centros educativos y estrategias de comunicación en redes sociales para llegar a públicos más jóvenes. Tras dos décadas de trayectoria, Pon Aragón en tu mesa sigue transmitiendo un mensaje claro: el futuro del medio rural también se construye desde las decisiones cotidianas. Apostar por el producto local es apostar por Aragón.



