En Reportaje 2023 - 2027

El Programa de Desarrollo Rural 2014-2020 (PDR) deja en Aragón algo más que una relación de ayudas: deja una forma de trabajar. A través de las distintas medidas impulsadas por el Gobierno de Aragón, se ha consolidado un modelo en el que el campo aprende, se asesora, innova y protege sus recursos. ¿El hilo conductor? Convertir las políticas públicas en resultados tangibles sobre el terreno. Por ello, en las siguientes líneas se recogen algunas de las principales medidas junto a proyectos que han contribuido a transformar el campo tal y como lo conocemos hoy.

Medidas destacadas y buenas prácticas

Medida 1. Transferencia de conocimientos y actividades de información

La mejora del talento ha sido uno de los pilares del programa. Esta medida se ha basado en conectar investigación y sector productivo para mejorar la competitividad de las explotaciones.

La técnica Leticia Izquierdo subraya que esta transferencia es “esencial para la modernización del campo aragonés” para mejorar la productividad y adaptarse a nuevas normativas.

Medida 2. Servicios de asesoramiento, gestión y sustitución de explotaciones agrarias

El asesoramiento se ha consolidado como una herramienta imprescindible para garantizar la viabilidad de las explotaciones en un entorno cada vez más complejo.

La titular Sara Lorente explica cómo el apoyo técnico fue determinante “tanto en la incorporación como en la gestión diaria”, permitiendo tomar decisiones acertadas en un sistema “que es como un puzle”.

Medida 3. Regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios

El impulso a las figuras de calidad ha permitido incrementar el valor añadido de las producciones y mejorar su posicionamiento en el mercado.

Como presidente de la IGP Ternasco de Aragón, Juan Carlos Brun destaca estas figuras como “las puntas de lanza del sector”, al garantizar estándares elevados y reforzar la promoción de estos productos.

Medida 4. Inversiones en activos físicos

Esta línea de ayudas ha sido fundamental para desplegar infraestructuras en el medio rural, sirviendo de base al desarrollo generalizado del campo.

Dentro de las aportaciones realizadas, varias voces se hacen eco de ello: Carlos Torres, ganadero de Lanaja, representa el impacto en la modernización de las explotaciones; David Pérez, en la construcción de regadíos; Ramón González, en el ámbito de la agroindustria; y José Manuel Trallero como ejemplo de desarrollo de actividad en espacios naturales protegidos.

Medida 6. Desarrollo de explotaciones agrícolas y empresas

El impulso del relevo generacional a través de la incorporación de jóvenes agricultores ha supuesto una prioridad, junto a la mejora técnica y digital de las explotaciones.

La agricultora Elvira Samper destaca que estas ayudas permitieron actualizar la explotación familiar y que el acompañamiento fue “fundamental” en los primeros años.

Medida 7. Servicios básicos y renovación de poblaciones en zonas rurales

La mejora de las condiciones de vida ha sido determinante para fijar población en zonas con riesgo de despoblación.

El presidente del patronato de la Sierra de Guara, José Luis Otín, defiende la necesidad de “conjugar la conservación de los valores naturales con el desarrollo sostenible de la población”, situando a los habitantes como garantes del entorno que conocemos.

Medida 8. Inversiones en el desarrollo de zonas forestales y mejora de la viabilidad de los bosques

La gestión forestal sostenible y la prevención de incendios han reforzado el papel de los montes como fuente de servicios ambientales.

El responsable de prevención, Carlos Baraza, destaca que los bosques son una pieza clave del territorio aragonés, y afirma que “los fondos europeos han sido la base de la financiación” para mantenerlos.

Medida 10. Agroambiente y clima

Los compromisos agroambientales han impulsado prácticas más respetuosas que superan los requisitos normativos en materia de sostenibilidad.

Ejemplos de ello son el presidente de Arrocera del Pirineo, José Vicente Murillo, quien ha desarrollado proyectos de adaptación del cultivo del arroz, mientras que Sonia Orenga, ganadera de Valderrobres, vincula sus hitos con la conservación de los recursos genéticos de la raza ovina.

Medida 11. Agricultura ecológica

La agricultura ecológica ha avanzado como respuesta a la demanda social de modelos productivos más respetuosos con el medioambiente.

El agricultor Félix Ballarín explica que su proyecto nació como “un salto al vacío”, pero que la diversificación y el trabajo cooperativo lo han consolidad con el tiempo.

Medida 12. Pagos al amparo de Natura 2000 y de la Directiva Marco del Agua

Esta medida compensa las limitaciones de trabajar en entornos con condicionantes específicos, equilibrando conservación y viabilidad económica.

El agricultor José Antonio León habla sobre el apoyo recibido para aplacar los daños derivados de fenómenos extraordinarios, en su caso con las crecidas del Ebro que inundan los cultivos situados en los márgenes.

Medida 13. Pagos a zonas con limitaciones naturales u otras limitaciones específicas

Evitar el abandono en zonas con limitaciones naturales o de difícil acceso ha sido una de las prioridades del PDR.

La ganadera del valle de Hecho Saray Pérez recalca que “si desaparece la ganadería, desaparece todo”, reflejando el papel esencial del sector en estos territorios.

Medida 16. Cooperación

Los grupos operativos han impulsado la innovación en el sector agrario y agroalimentario mediante la colaboración público-privada entre agricultores, centros de investigación y empresas.

El coordinador de uno de estos proyectos, Gerardo Balaguer, destaca que ese trabajo conjunto como clave para mejorar la eficiencia de las explotaciones y resolver los retos que se planteaban.

Medida 19. Ayuda al desarrollo local participativo (DLP) LEADER

El enfoque LEADER ha resultado ser imprescindible para fomentar proyectos dedicados a dinamizar la economía del medio rural.  

El emprendedor Nacho Robredo señala que el apoyo fue “determinante” para su proyecto, mientras que Pilar Machín, gerente de CEDER Monegros, pone de relieve la cooperación que permite “multiplicar el impacto” frente a retos como la despoblación.


El balance del Programa de Desarrollo Rural en Aragón confirma que las políticas públicas son más eficaces cuando se construyen desde el territorio. Estas medidas no solo han financiado actuaciones, sino que han impulsado cambios estructurales en la forma de vida de los aragoneses y aragonesas.

Todos los testimonios coinciden por tanto en una idea central: el futuro del sector primario pasa por la voluntad individual y colectiva apoyada por este tipo de políticas, clave para sostener el conjunto del territorio.

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