En Reportaje 2023 - 2027

La Feria Internacional de Maquinaria Agrícola, FIMA 2026, ha acogido en Zaragoza la jornada “Análisis y perspectivas acerca de la PAC para el período 2028-2034”, organizada por el Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón. Un foro de alto nivel en el que los representantes de varios sindicatos agrarios de Aragón trasladaron una posición coincidente en los aspectos esenciales: estabilidad presupuestaria, simplificación administrativa y un giro real de la PAC hacia la rentabilidad de las explotaciones y el agricultor profesional.

El presidente de ARAGA Aragón, Federico Lorente Navarro, fue claro al definir las expectativas del sector: “Esperamos que se escuche al sector, que haya un aumento del presupuesto y una reducción de la burocracia que nos permita reducir esa carga medioambiental que nos está lastrando y nos está convirtiendo en productores menos competitivos”. Lorente reclamó un cambio de orientación en las ayudas, enfocándolas “a los agricultores y ganaderos profesionales”, y advirtió de que la mayor preocupación actual gira en torno al presupuesto, la normativa y la carga administrativa, que “lastra la competitividad y la rentabilidad de la mayoría de explotaciones”.

En la misma línea, el secretario general de ASAJA Aragón, Ramón Solanilla Lanau, subrayó que el nuevo periodo debe dar respuesta a las necesidades reales del sector y situó el relevo generacional como cuestión central. “Sin relevo generacional no tiene sentido ninguna política agraria común”, afirmó. Solanilla alertó de que el incremento de normativa y las exigencias administrativas están generando desánimo, especialmente entre los jóvenes que quieren incorporarse. “Habría que simplificar todos los trámites que se exigen a cualquier joven agricultor, pero también una gran parte de la normativa medioambiental que condiciona el funcionamiento diario de las explotaciones y reduce su rentabilidad”, señaló.

Desde UAGA-COAG Aragón, su secretario general, José María Alcubierre Puértolas, reclamó un cambio profundo de enfoque. “Esperamos que haya un cambio real de las políticas agrarias y que se ponga en el centro a los hombres y mujeres que trabajamos directamente en la agricultura y que no tenemos otros ingresos”, afirmó. Alcubierre advirtió de la pérdida constante de activos agrarios: “En Aragón se pierde un agricultor al día. Cada vez somos más mayores y eso hay que revertirlo”.

Entre las principales inquietudes del sector destacó la viabilidad económica de las explotaciones y el riesgo de despoblación: “Si la gente no puede vivir de sus explotaciones y los que vienen detrás no pueden acceder al sector de manera adecuada, tendremos un medio rural vacío y una pérdida de soberanía alimentaria”. En materia de simplificación, fue contundente: “No se pueden doblar inspecciones, doblar controles y vivir con una espada de Damocles constante sobre la explotación. Hay que limitar y revertir mucha de esa burocracia”.

El mensaje conjunto trasladado a quienes diseñan el nuevo marco es claro: escuchar al sector y diseñar la PAC a partir del modelo agrícola que Europa quiere preservar. Alcubierre lo resumió así: “Europa debe decidir si quiere un modelo basado en personas que trabajan diariamente en sus explotaciones o uno dominado por grandes corporaciones. Las políticas deben diseñarse a partir de esa decisión”.

Estas reivindicaciones se enmarcan en el trabajo conjunto que el Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón viene manteniendo con las organizaciones profesionales agrarias. Se han producido ya varias reuniones para estudiar los borradores reglamentarios de la futura PAC 2028–2034 y compartir una posición común. De ahí que el pasado septiembre Sector y Administración autonómica firmaran un manifiesto conjunto en defensa de una PAC justa, equilibrada y adaptada a la realidad agrícola aragonesa, rechazando planteamientos que consideren perjudiciales para el campo.

En definitiva, la visión del sector agrario aragonés converge en tres grandes exigencias: un presupuesto suficiente, una reducción drástica de la burocracia y una PAC que priorice al agricultor activo y profesional. Para Aragón, la fortaleza del modelo agrario europeo dependerá de que la próxima reforma sea capaz de garantizar la rentabilidad  para quienes sostienen, día a día, la producción de alimentos y la vida en el medio rural.

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