Tras más de una década al frente del Servicio de Innovación y Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Ramón Iglesias repasa el papel clave que ha desempeñado la innovación en el desarrollo del sector agrario. En esta entrevista, realizada después de recibir un reconocimiento a su trayectoria en el evento de cierre del PDR en Aragón, advierte de los desafíos que marcarán el futuro del medio rural en un contexto de creciente competencia y necesidad de financiación.
¿Qué ha significado para ti estar al frente del Servicio de Innovación y Transferencia Agroalimentaria?
Han sido 11 años de trabajo desde que pusimos en marcha este nuevo servicio, y eso supone darle entidad a un área fundamental en el sector agrario aragonés, que es la innovación y la transferencia de conocimiento.
Sin innovación y sin transferencia de conocimiento dejamos de ser competitivos. En un mundo dinámico, el que se rezaga se queda atrás, porque las empresas y las entidades dejan de ser competitivas económicamente y acaban desapareciendo. Es así de claro: sin transferencia de conocimiento perdemos competitividad y perdemos el futuro.
¿Qué balance haces del Programa de Desarrollo Rural en Aragón?
El balance general es positivo. Hay que señalar que detrás hay un trabajo de gestión enorme, un esfuerzo muy importante tanto para la administración como para los agricultores, los ciudadanos y todas las entidades que han trabajado con nosotros.
Pero la recompensa es clara. Sin estas ayudas, sin esos casi 1.000 millones de euros de inyección al medio rural, la mayoría de las actuaciones no se habrían podido realizar. Estaríamos hablando de 2.500 jóvenes menos incorporados, de miles de iniciativas que no se habrían puesto en marcha y de un medio rural mucho menos dinámico.
Sin esa inyección de dinero, de conocimiento y de apoyo administrativo es muy difícil mantener la actividad. Si no, dentro de 20 años muchos pueblos estarían prácticamente vacíos. Es una obligación seguir apostando por el medio rural, y más en Aragón, donde existe una gran dispersión territorial, dificultades de comunicación y un envejecimiento acusado de la población.
¿Cuáles son las prioridades del próximo periodo de la PAC?
La prioridad fundamental, más allá de los reglamentos, es garantizar que haya recursos suficientes para el medio rural: ayudas directas, apoyo a jóvenes y financiación estable.
Ahora mismo el principal reto está en asegurar esa “caja de dinero”. Habrá que defender en Madrid, en el Ministerio de Hacienda y en todos los ámbitos, que la agricultura siga contando con fondos suficientes. Es una situación nueva, porque esa garantía que existía en periodos anteriores ahora habrá que pelearla.
A partir de ahí, la estrategia es conocida: jóvenes agricultores, modernización, regadíos, desarrollo rural… pero sin financiación no hay estrategia posible. Ese es el punto clave. Si no hay recursos suficientes para la agricultura, no se podrán mantener las políticas en el territorio.


