Borja Lasheras, gerente de Ferconsulting, ha puesto en marcha en Calatorao una asesoría agropecuaria orientada a reducir la carga burocrática de los agricultores e incorporar nuevas herramientas tecnológicas al campo. Con el respaldo de una ayuda al emprendimiento de fondos LEADER gestionada por el Grupo de Acción Local FEDIVALCA, el proyecto busca mejorar la eficiencia y la rentabilidad de las explotaciones agrarias en un contexto marcado por la complejidad administrativa y la necesidad de innovación en el medio rural.
¿Cómo surge la idea de crear Ferconsulting y abrir una asesoría agropecuaria en Calatorao?
Mi familia se ha dedicado a la agricultura desde hace tres o cuatro generaciones. Yo siempre he estado muy ligado al campo. La agricultura en la zona atraviesa una crisis de rentabilidad importante y una parte de ese problema es que la burocracia se come el tiempo de los agricultores.
Ahí vi una oportunidad: crear una asesoría agropecuaria, un servicio similar a cuando alguien va a hacer la declaración de la renta, pero enfocado a ayudar a los agricultores con todo el trabajo administrativo y burocrático que necesitan.
Ese fue el punto de partida del proyecto.
Sí. Empezamos dando ese servicio y, a partir de ahí, analicé cuáles eran las nuevas necesidades de los agricultores de la zona. Ahí entran, por ejemplo, los drones, el mapeo de parcelas o la aplicación de nuevas tecnologías en el sector agrario, que es a lo que nos dedicamos actualmente.
La incorporación de tecnología tiene un peso importante en vuestro trabajo. ¿Por qué la consideras tan clave?
Porque es una de las pocas formas de mantener la rentabilidad agrícola en la zona. Estas herramientas ayudan a los agricultores a ser más eficientes, a producir mejor y a sacar más rentabilidad de sus explotaciones.
¿De qué manera concreta ayudáis a mejorar esa rentabilidad?
Hay dos líneas. Por un lado, está la parte administrativa: agricultores que no tienen tiempo o conocimientos para hacer una declaración, una alegación o un trámite para montar una explotación. Ahí les ayudo a simplificar todo ese proceso.
Por otro lado, está la parte tecnológica, que es donde realmente se marca el mayor diferencial. Ahí es donde conseguimos que produzcan mejor y de forma más eficiente.
¿Qué te llevó a presentarte a la ayuda al emprendimiento de fondos LEADER gestionada por FEDIVALCA?
Yo había sido empleado durante muchos años y quería emprender por mi cuenta. Mi familia me pudo ayudar algo, pero no demasiado, y al principio tenía un cuello de botella de financiación. Por eso decidí presentarme a la ayuda.
¿Cómo ha sido tu experiencia con esta ayuda?
La ayuda todavía no está finalizada ni he recibido el dinero. He invertido mucho tiempo en la tramitación. No lo considero tiempo perdido, pero sí es cierto que ha sido un proceso largo y, de momento, no he recibido ningún ingreso de la ayuda.
Más allá de tu caso concreto, ¿crees que los fondos LEADER facilitan el emprendimiento tecnológico en el medio rural?
Sobre el papel, sí. En mi caso, el técnico que me ayudó fue clave. Sin ese acompañamiento, si me hubieran mandado directamente el formulario con toda la documentación que pedían, probablemente ni siquiera me habría presentado.
El proceso requiere muchos papeles y mucha información, y contar con alguien que te guíe es fundamental.
¿Qué papel juegan este tipo de proyectos en el futuro del medio rural?
Son importantes porque ayudan a que surjan nuevos servicios vinculados al sector agrario y a que las explotaciones sean más rentables y sostenibles. La tecnología y la profesionalización son claves si queremos que el medio rural tenga futuro.


