En Entrevista 2023 - 2027

Con casi medio siglo de trayectoria en el sector del concentrado de frutas, Concentrados Villaviciosa ha culminado la incorporación de una nueva línea de frutos rojos en su planta de San Agustín (Doña Godina), un proyecto que marca un punto de inflexión en su estrategia empresarial. La inversión, cofinanciada por el Gobierno de Aragón, responde al aumento de la competencia internacional, a la dificultad de acceso a la materia prima y a la necesidad de mantener la actividad durante más meses al año, garantizando así la continuidad de la empresa y su papel clave como salida para la fruta de proximidad.

El proyecto de incorporación de la línea de frutos rojos ya está ejecutado. ¿En qué punto se encuentra actualmente?
El proyecto se ha ejecutado en dos años, durante 2024 y 2025, y ya está finalizado. Pero, más allá de eso, ha abierto la puerta a futuros proyectos. El hecho de haber invertido en la planta de frutos rojos nos ha llevado a plantearnos nuevas inversiones, ya sea desde un punto de vista medioambiental o de mejora de la producción. Es decir, el proyecto está terminado, pero genera continuidad.

Para una pyme, invertir es casi una necesidad.
Exacto. Para una pyme dejar de invertir es como tener la soga al cuello. Nosotros vivimos de mejorar servicios, calidades y de poner nuevos productos a disposición de nuestros clientes. Si no invertimos, al final estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Por eso, aunque este proyecto esté cerrado, nos permitirá seguir avanzando con otros en el futuro.

¿Por qué decidisteis apostar concretamente por una línea de frutos rojos?
Concentrados Villaviciosa lleva casi 50 años en el mercado del concentrado de frutas. Históricamente estábamos muy centrados en manzana y pera. La empresa pertenece a un grupo con sede en Asturias, pero nuestra planta está en San Agustín, en Doña Godina.

Hace 50 años había pocos productores de concentrado de manzana y el acceso a la materia prima era sencillo. Esa situación ha cambiado mucho: las cosechas ya no son tan grandes, se han retirado cultivos, el consumo de fruta de mesa es mayor y hay más actores en el mercado. Todo eso dificulta el acceso a la materia prima.

¿Y cómo influye el contexto internacional?
Mucho. Hace 20 años países como China no tenían el peso que tienen hoy. Polonia no estaba en la Unión Europea y Turquía no jugaba el papel que juega ahora. Hoy son actores determinantes. Eso implica más competencia y, en términos prácticos, precios de venta más bajos.

Se juntan dos factores: materia prima más cara y precios de producto más bajos. Si no se gestiona bien y no se apuesta por la diversificación, eso puede llevar a la desaparición de la empresa.

¿Qué papel juega Concentrados Villaviciosa en su entorno?
Aunque somos una pyme con una plantilla reducida, jugamos un papel muy importante en la comarca. Consumimos fruta que no puede ir al mercado de mesa y, sin nosotros, muchos agricultores lo tendrían mucho más difícil para darle salida a su producción.

En la zona había dos empresas que compraban este tipo de fruta; una cerró, lo que redujo a la mitad las opciones. Si nosotros desapareciéramos, ese porcentaje sería del 100 %. Por eso la diversificación también protege al entorno.

¿Qué aporta la línea de frutos rojos en este sentido?
Nos permite mejorar la viabilidad de la empresa. Elegimos los frutos rojos porque tienen menos competencia que la manzana, se consumen en todo el mundo y aportan un valor añadido distinto. Además, nos permiten trabajar durante más meses al año.

La campaña de la fresa, por ejemplo, encaja perfectamente con la de la manzana, lo que nos permite mantener la planta trabajando prácticamente al 100 % durante todo el año.

¿Este proyecto abre nuevas oportunidades en el territorio?
En Aragón no hay producción de frutos rojos, por lo que no genera oportunidades directas en ese sentido. Aquí se producen melocotones, nectarinas y otras frutas. Pero sí protege la continuidad de la empresa y, con ello, el consumo de fruta de kilómetro cero que nos suministran productores del entorno, en un radio de unos 30 o 40 kilómetros.

Desde ese punto de vista, ellos también se benefician de esta diversificación.

Mirando al futuro, ¿qué aspectos os gustaría potenciar como empresa?
El futuro está por escribir y es muy cambiante. Antes tenías más margen para estudiar los proyectos con calma; hoy el mercado va muy rápido y no siempre te da tiempo a tomar decisiones completamente ponderadas.

Nuestro objetivo es movernos con prudencia. Crecimientos demasiado rápidos y ambiciosos pueden llevar a la desaparición de la empresa, como ya se ha visto en otros casos.

¿Cuál sería entonces el horizonte deseable?
Estar en un mercado cada vez más exigente en calidad y sostenibilidad, cumpliendo con todo lo que nos piden nuestros clientes, que no es poco y va en aumento. Y, al mismo tiempo, seguir dando espacio y estabilidad a nuestros proveedores. Más que marcarnos objetivos excesivamente ambiciosos, preferimos tomar decisiones realistas y sostenibles en el tiempo.

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