En Entrevista 2023 - 2027

La comunidad de regantes del Guadalope ha dado un paso decisivo en la modernización de sus infraestructuras con la implantación de un sistema de riego localizado y digitalizado que sustituye al tradicional riego por inundación. Con el apoyo del Gobierno de Aragón, esta actuación permite un uso más eficiente del agua, mejora la productividad y la calidad de los cultivos frutícolas —especialmente el melocotón de denominación de origen— y refuerza la viabilidad económica y social de un territorio clave para la agricultura de la cuenca.

¿En qué ha consistido el proyecto de modernización de regadíos que habéis desarrollado en la comunidad del Guadalope?
En nuestro caso, el proyecto ha consistido en cambiar el sistema tradicional de riego por inundación por un riego localizado, fundamentalmente por goteo. Esta modernización supone un ahorro de agua muy importante, algo clave después de los episodios de sequía que hemos sufrido en años anteriores. Con este sistema creemos que, incluso en situaciones muy precarias dentro de la cuenca, no tendremos los problemas de falta de agua que se daban antes.

¿Qué mejoras aporta este nuevo sistema desde el punto de vista productivo?
Además del ahorro de agua, la modernización nos permite contar con riegos mucho más eficientes y, en consecuencia, con mejores producciones. Todo esto ya lo están notando los comuneros, porque el control del riego es mucho más preciso y se adapta mejor a las necesidades reales de los cultivos.

Se trata de una zona eminentemente frutícola, especialmente de melocotón. ¿Qué ventajas aporta este sistema a este tipo de cultivo?
Es fundamental, sobre todo en situaciones de sequía, que en nuestra zona se repiten con cierta frecuencia. En cuanto a la eficiencia, el riego localizado influye directamente tanto en la cantidad como en la calidad de la fruta. Al disponer de información en tiempo real desde las casetas de riego y los sistemas informatizados, podemos saber en todo momento qué necesita el árbol y ajustar el riego con mucha más precisión.

¿Ese mayor control se refleja en la calidad del producto final?
Sí, claramente. El hecho de tener un riego localizado y controlado influye directamente en la fruta. Además, aporta una gran comodidad al agricultor, porque ya no es necesario estar pendiente físicamente del riego como ocurría con el sistema por inundación. Hoy en día, con los ordenadores de riego y la información disponible incluso en el móvil, el productor tiene una seguridad total sobre lo que está ocurriendo en su explotación.

La informatización parece ir de la mano de esta modernización. ¿Es una de las grandes novedades del proyecto?
Sin duda. A los comuneros se les ha exigido que dispongan de ordenadores y programadores en sus casetas de riego. Esto permite tener toda la información prácticamente en un móvil. Algunos incluso han ido más allá, incorporando sensores de humedad que permiten saber en todo momento qué necesita el árbol y ajustar aún más el riego. Todo esto debe ir ligado a la modernización del regadío.

¿Este tipo de inversiones ayudan al relevo generacional y a la fijación de población en la zona?
Nuestra cuenca siempre se ha dedicado al melocotón, especialmente al de denominación de origen. En los últimos años, con la creación de nuevas zonas de regadío, mucha gente se había ido a otras áreas, dejando parcelas sin cultivar en nuestra comunidad. Lo que ha traído la modernización es que muchas de esas tierras abandonadas vuelvan a cultivarse. El riego localizado ha devuelto el interés por estas fincas y ha recuperado su esplendor productivo.

Más allá del regadío, ¿qué otros proyectos desarrolla la comunidad del Guadalope?
Nuestra comunidad es bastante singular. Además de la huerta, somos propietarios de centrales hidroeléctricas que nos generan ingresos y contamos con una fábrica de bolsas para el embolsado del melocotón de denominación de origen. Esta fábrica es uno de los grandes logros de la comunidad: llevamos más de 25 años de trayectoria y hoy en día cubrimos cerca del 90% del mercado del melocotón embolsado.

¿Qué retos o proyectos de futuro os planteáis ahora?
Una vez implantado el riego localizado, el siguiente paso podría ser la instalación de torres antiheladas. En nuestra zona, las heladas primaverales afectan mucho a la floración del melocotón y provocan importantes pérdidas económicas. Ya hemos hecho estudios y sabemos qué zonas son más problemáticas. Poder paliar esos efectos permitiría aprovechar todas las tierras y reforzar la economía de la comunidad y de la población.

¿Qué impacto tienen este tipo de actuaciones en una comunidad como la vuestra?
Somos una comunidad pequeña, pero contamos con unos 700 comuneros, es decir, 700 familias. Cualquier mejora repercute directamente en la economía local y en la estabilidad de la población.

Para terminar, ¿dirías que las ayudas de la PAC contribuyen a hacer más competitivas las explotaciones?
Evidentemente, todo lo que percibe el agricultor se acaba reflejando en sus explotaciones. Las ayudas ayudan a mejorar la calidad y la producción, aunque es cierto que, si fueran más cuantiosas, su impacto sería todavía mayor, especialmente en zonas como la nuestra, donde la población está envejeciendo y los retos son cada vez mayores.

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