Veterinaria de formación y funcionaria del Gobierno de Aragón desde 2015, María Aitziber Lanza asumió en agosto de 2024 la Dirección General de Calidad y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Con experiencia previa como directora provincial de Sanidad en Zaragoza, Lanza subraya la importancia de los fondos PEPAC para reforzar la sanidad animal y vegetal, impulsar la gestión integrada de plagas y fomentar la cooperación entre productores y cooperativas. Bajo su gestión, Aragón afronta el reto de compatibilizar la competitividad agraria con la sostenibilidad ambiental y la seguridad del consumidor.
¿Qué supone el PEPAC para la Dirección General de Calidad y Seguridad Alimentaria?
El PEPAC supone hacer viable económicamente la financiación de ayudas destinadas a apoyar a grupos, tanto en el ámbito animal como el vegetal, que vigilan el territorio aragonés y transmiten a esta administración datos en tiempo casi real sobre los problemas sanitarios que puedan surgir.
En otras palabras, el PEPAC, anteriormente el PDR, hace posible que Aragón pueda tener información sobre las plagas y enfermedades, tanto en localización como en extensión, para tomar las mejores decisiones para su control. Una detección temprana de los problemas, además de minimizar las pérdidas económicas, posibilita un menor uso de productos y una mejora medioambiental. Prevenir y adelantarse a los problemas en la medida de lo posible es, a la larga, más económico para la sociedad.
Debe destacarse que los fondos del PEPAC también sirven para implementar proyectos de manejo de plagas o del ganado que repercutan en un mejor aprovechamiento de recursos o disminución de uso de productos.
¿Cuáles son los principales retos de la intervención 7165 sobre la cooperación en el ámbito de la sanidad y del bienestar animal?
El objetivo de esta intervención es apoyar iniciativas de cooperación medioambiental entre productores, desarrollando actuaciones dirigidas a la a la gestión eficiente de los recursos naturales, a la mejora de la sanidad animal y vegetal, al control integrado de plagas, y, en general, a todos aquellos aspectos que tengan como fin el fomento del medioambiente.
Para ello, esta intervención abarca a grupos de cooperación y redes que desarrollan proyectos en el ámbito de la sanidad animal y vegetal. Participan, por ejemplo, Asociaciones de Defensa Sanitaria Ganadera o Cooperativas Agroalimentarias.
En cuanto a los retos, buscamos garantizar la sanidad y bienestar animal, la seguridad del consumidor, el respeto al medio ambiente, el uso sostenible de los recursos y el fomento de las actuaciones conjuntas de lucha contra las enfermedades teniendo en cuenta la interacción con la fauna silvestre.
Por el lado de la sanidad vegetal, además, estamos muy centrados en conseguir un uso sostenible de fitosanitarios y en el fomento de la gestión integrada contra las plagas de los diferentes cultivos.
La intervención está dotada con un presupuesto de 4.6 millones de euros, ¿cuál es el plan de ejecución previsto?
Esos 4.6 millones de euros representan la intervención pública total en sanidad animal, parte de los cuales son de origen PEPAC (43%) y otra parte de fondos propios del Gobierno de Aragón (57%). Su ejecución empezó en este ejercicio PEPAC 2025, y se extenderá hasta PEPAC 2029, en un total de 5 campañas de convocatoria anual.
Hay que mencionar que por parte de la sanidad vegetal hay aprobados 2,8 millones de euros adicionales a ejecutar en las anualidades PEPAC 2027-2029. Y, además, desde la departamento de Agricultura se ha propuesto aumentar esa dotación económica para mejorar la lucha integrada de plagas en un cultivo tan importante para Aragón como es el viñedo.
¿Se ha realizado ya alguna convocatoria?
En sanidad animal, sí. En sanidad vegetal, todavía no, ya que los fondos PEPAC llegarán en la anualidad PEPAC 2027.
Son ayudas que tienen mucha demanda. De hecho, es normal que haya que realizar un pequeño prorrateo porque hay menos disponibilidad presupuestaria que demanda. Siempre es motivo de lucha el intentar mejorar la dotación económica para que no haya mucho desfase entre demanda y presupuesto, pero está claro que el escenario en el que quedase mucho remanente sería más preocupante porque indicaría que el sector no está por la labor de implementar estas políticas.
En sanidad animal, en la primera convocatoria del año 2024, hubo ciertos problemas por el cambio de modelo, ya que modificamos la ayuda para pasar de fondos propios a otros del nuevo PEPAC, lo que implicó mayor volumen de gasto público, pero también mayores controles.
Las medidas de la intervención son ambiciosas para la vinculación de agricultura y medio ambiente. ¿Cuál está siendo la respuesta del sector?
Al hilo de lo que acabamos de comentar, la respuesta del sector es muy positiva. Las ayudas están pensadas para que el productor pueda desarrollar mejor su trabajo, pero dada la dificultad de las metas y la necesidad de coordinar, hace necesario que haya una figura intermedia que son las agrupaciones que antes nombrábamos.
Estas asociaciones y sus técnicos son las que realmente hacen el trabajo «de campo», las que recolectan los datos y posteriormente asesoran a los productores en las medidas a tomar. Aunque el beneficio medioambiental es claro, como por ejemplo en la disminución de productos fitosanitarios, la gestión eficiente de recursos o la reducción de la incidencia de enfermedades animales. Al final es algo que termina repercutiendo favorablemente en el bolsillo de los productores, y así se explica en parte el porqué de la concienciación del sector. Si bien la subvención llegue de forma directa o indirecta al productor, el sector demanda que les ayudemos a implementar estas medidas.
Me gustaría añadir que estas ayudas implican un control y coordinación por parte de la Administración con los grupos de cooperación, que son los que solicitan las ayudas. Existe un flujo de información bidireccional entre los actores que intervenimos en la implementación de estos fondos PEPAC, que siempre resulta muy positiva para que se logren los fines propuestos.



