Rosa Rived, coordinadora del proyecto de cooperación Pon Aragón en tu Mesa, lleva dos décadas trabajando para dar visibilidad a los productos agroalimentarios del territorio. El proyecto nació del interés de los grupos de acción local por mostrar la riqueza de los pueblos aragoneses, muchas veces desconocida incluso por sus propios habitantes.
¿Cómo nace el proyecto “Pon Aragón en tu Mesa” y cuál es su principal objetivo?
Nació hace casi veinte años, a partir del interés de los grupos de acción local de Aragón por dar visibilidad a los grandes productos que tenemos en nuestros pueblos y que, en muchos casos, eran desconocidos incluso para la propia población local. Queríamos que la gente los conociera, los reconociera y entendiera la importancia que tienen para generar valor económico en el territorio. También buscamos sensibilizar sobre el consumo local: si uno compra lo que se produce aquí, la riqueza se queda aquí.
¿Cómo ha ido evolucionando este proyecto a lo largo del tiempo?
Ha ido cambiando. Al principio, la difusión era lo más importante, pero con los años hemos incorporado nuevas líneas de trabajo. Por ejemplo, acompañamos a pequeños emprendedores que quieren poner en marcha una quesería, un obrador o una empresa agroalimentaria, ayudándoles desde los primeros pasos: aspectos sanitarios, participación en ferias o contacto con compradores. Nos dirigimos tanto al consumidor como a los profesionales del turismo, la hostelería o la distribución.
¿Cómo acompañáis a esos productores en su proceso de crecimiento?
Intentamos ofrecerles un apoyo cercano y centralizado de aquello que necesiten. Muchos acuden a nosotros con dudas muy variadas, como cómo conseguir un código de barras, cómo participar en una feria o cómo contactar con proveedores. A veces somos esa ventanilla donde saben que alguien les escucha y les ayuda a encontrar soluciones.
También organizamos mercados y encuentros profesionales. Por ejemplo, en Zaragoza tenemos un mercado en el campus de Unizar donde los productores pueden darse a conocer ante tiendas o distribuidores. No todos pueden desplazarse cada semana, así que les facilitamos esos primeros contactos. Nuestro papel es de intermediación: no comercializamos directamente, pero sí trabajamos para que los productos lleguen al consumidor final de la forma más eficaz.
A su vez, cada vez que damos de alta un nuevo productor, intentamos ponerlo en contacto con medios como Heraldo del Campo o Aragón Digital. Para ellos es una forma gratuita y efectiva de darse a conocer, sobre todo en la ciudad. Es importante que la visibilidad no se quede solo en el medio rural.

¿Cuáles son los principales retos de estas pequeñas empresas agroalimentarias del territorio?
El relevo generacional es, sin duda, el gran reto. Hay muchos negocios familiares que no tienen continuidad y eso pone en riesgo parte del tejido económico de los pueblos. Otra cuestión es la falta de infraestructuras compartidas. Sería clave disponer de obradores o espacios públicos donde los emprendedores pudieran transformar sus productos, es decir, desarrollar su trabajo, sin necesidad de invertir grandes cantidades para empezar.
¿Y cómo ves la situación actual del sector agroalimentario en Aragón?
Lo veo muy dinámico. Hay gente innovadora que sigue adelante, incluso sabiendo que no siempre es rentable, simplemente porque creen en lo que hacen y porque su trabajo mantiene vivos los pueblos. También hay quienes recuperan variedades tradicionales o elaboran productos artesanos por puro compromiso con su territorio. Eso tiene un valor enorme y hay que apoyarlo. Porque todos estamos de acuerdo en apoyar el producto local, pero luego compramos en lugares donde no lo encontramos. Si de verdad queremos que el medio rural tenga futuro, tenemos que consumir lo que se hace aquí.
¿En qué líneas estáis trabajando actualmente?
Seguimos promoviendo acciones de formación, concursos y colaboraciones con centros educativos, e incluso en redes sociales, con iniciativas en TikTok para llegar a los más jóvenes. Llevamos veinte años adaptándonos a las nuevas realidades y lo seguiremos haciendo.


