En Entrevista 2023 - 2027

Sara Cortés, coordinadora del proyecto de cooperación Jóvenes Dinamizadores Rurales, explica cómo esta iniciativa ofrece recursos, formación y apoyo a jóvenes del medio rural para que desarrollen sus propios proyectos. Desde documentales sobre tradiciones locales hasta murales colaborativos o festivales culturales, el proyecto potencia el talento juvenil, fortalece los vínculos comunitarios y transforma la implicación colectiva en motor de desarrollo rural.

¿Cuál es el principal objetivo del proyecto Jóvenes Dinamizadores Rurales?

El objetivo es ofrecer recursos y herramientas a los jóvenes que viven en el medio rural para que sean capaces de poner en marcha sus propios proyectos. La mayoría son iniciativas de emprendimiento social, aunque también contamos con una plataforma de acompañamiento para emprendedores económicos.

Trabajamos a través de formación, encuentros, intercambios de experiencias, programas de información juvenil y actividades que fortalecen la participación. Hay propuestas lúdicas, educativas y comunitarias, muchas de ellas en colaboración con institutos, asociaciones y Grupos de Acción Local.

¿Qué papel tienen los Grupos de Acción Local dentro del proyecto?

Son esenciales. Jóvenes Dinamizadores Rurales es un proyecto en red coordinado por estos grupos. Actualmente participan 14 de los 20 grupos que existen en Aragón repartidos en las tres provincias. Cada uno decide en qué proyectos de cooperación quiere implicarse, según sus prioridades y recursos.

¿Qué tipo de herramientas y recursos ponéis a disposición de los jóvenes?

Les ofrecemos formación, acompañamiento, visibilidad y apoyo técnico y financiero para sus iniciativas. También espacios de encuentro para que puedan conocerse, compartir y crear proyectos entre distintos territorios.

Además, facilitamos su participación en proyectos europeos y actividades de movilidad, de modo que vean que cualquier idea que tengan puede desarrollarse en su propio entorno, con nuestro apoyo. Nuestro objetivo no es tanto ofrecer actividades cerradas, sino ayudarles a sacar adelante sus propias propuestas.

¿Podrías dar algún ejemplo de estos proyectos impulsados por jóvenes?

Es complicado quedarse con uno. De los recientes tenemos “Huellas de agua” en Arens de Lledó, donde un grupo de jóvenes ha trabajado la recuperación del patrimonio histórico y cultural del territorio implicando a todo el pueblo.

Otro ejemplo es el proyecto audiovisual “D’ahir x demà” en Peñarroya de Tastavins, donde dos jóvenes, uno de ellos director de cine profesional, han creado una serie documental sobre tradiciones locales. También hemos apoyado murales colaborativos sobre oficios antiguos o la organización de un festival de música y artes escénicas en verano. En todos los casos, los participantes son voluntarios.

¿Qué has aprendido en estos años al frente de Jóvenes Dinamizadores Rurales?

Que las personas tienen más valor que los propios proyectos. Llevamos 15 años trabajando y lo más valioso son los vínculos humanos que se crean: jóvenes que colaboran, innovan y se implican en mejorar su territorio.

En pueblos pequeños, encontrar a esas personas que deciden “complicarse la vida” para que su comunidad crezca es algo increíble, y personalmente, es una suerte poder formar parte de ello.

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