El proyecto Wool Factory Aragón se pone en marcha con el objetivo de dar un nuevo valor a la lana de ovino, un recurso tradicional que en la actualidad atraviesa una profunda depreciación económica. La iniciativa pretende convertir este subproducto en una oportunidad de desarrollo, apostando por la creación de materiales innovadores que integren fibras de lana en diferentes bases poliméricas para su aplicación en sectores industriales estratégicos.
Coordinado por la empresa aragonesa Franco y Navarro S.A., y con una financiación de 120.000 euros cofinanciados entre el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el proyecto se desarrollará a lo largo de cuatro años, entre 2025 y 2028. Su finalidad es doble: por un lado, dar respuesta a la problemática actual de la lana como SANDACH (Subproductos de origen animal no destinados a consumo humano), y por otro, impulsar un modelo de economía circular que mejore la rentabilidad de las explotaciones ovinas y, al mismo tiempo, genere nuevas soluciones sostenibles para la industria.
La fabricación de composites con lana se perfila como una vía de innovación que permitirá aplicar este material en campos tan diversos como la automoción, la construcción, el mobiliario, el packaging, la agricultura o distintos usos industriales. De esta forma, se contribuye a reducir el consumo de plásticos, fomentar el empleo de fibras naturales biodegradables y abrir nuevas líneas de negocio ligadas a la sostenibilidad y al aprovechamiento de recursos locales.
El proyecto da continuidad al trabajo iniciado en el Grupo de Cooperación InnovaWool y cuenta con la participación de investigadores del CITA, como Jaime González Buesa en el área de Ciencia Vegetal, y Marta Barba, Luna Zabalza y Blanca Abril desde el centro de Teruel. Con su aportación científica se busca garantizar el desarrollo de materiales de alto rendimiento que puedan competir en el mercado y demostrar el potencial de la lana como recurso de futuro.
Wool Factory Aragón refuerza así el compromiso del territorio con la innovación aplicada al sector agroganadero, al tiempo que proyecta una imagen de sostenibilidad y modernización que vincula tradición y desarrollo industrial.


