El Servicio de Industrialización Agraria del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón gestiona una de las principales líneas de apoyo al sector agroalimentario de la Comunidad. En el actual periodo de la PAC, estas ayudas movilizan más de 64 millones de euros destinados a fomentar la inversión, la innovación, la creación de empleo y la fijación de actividad en el medio rural.
Ignacio Zarazaga, jefe del Servicio de Industrialización Agraria, analiza en esta entrevista el volumen de ayudas gestionadas, la respuesta del sector, los principales sectores beneficiarios y los retos a los que se enfrenta la agroindustria aragonesa en un contexto marcado por la competitividad, la innovación y la despoblación.
¿Qué volumen de ayudas gestiona actualmente este servicio y a qué tipo de industrias van dirigidas?
Gestionamos en torno a 64 millones de euros en ayudas a la industrialización agroalimentaria, lo que supone prácticamente el total de la dotación de la Dirección General en este ámbito. Estas ayudas se destinan a la transformación y comercialización de productos agroalimentarios, excluyendo algunas líneas específicas como las inversiones vitivinícolas o la promoción del vino en terceros países, que cuentan con instrumentos propios dentro de la PAC.
¿En qué punto se encuentra el actual periodo de convocatorias?
Nos encontramos en la segunda convocatoria del actual periodo de la PAC. En total están previstas cuatro convocatorias, con una dotación global cercana a los 67 millones de euros. La primera ya se resolvió y ahora acaba de cerrarse el plazo de solicitudes de la segunda, dotada con algo más de 18,5 millones de euros.
¿Cómo ha respondido el sector a esta segunda convocatoria?
La respuesta ha sido muy positiva. Hemos recibido 83 solicitudes con una inversión asociada de 211 millones de euros, lo que demuestra que el sector agroalimentario aragonés está activo, invierte y sigue siendo un pilar fundamental de la economía regional.
¿Cómo se distribuyen los proyectos por provincias y sectores?
Por provincias, 41 solicitudes proceden de Zaragoza, 31 de Huesca y 12 de Teruel. Por sectores, destacan el cárnico, frutas y hortalizas y piensos, lo que refleja fielmente la estructura del tejido agroindustrial aragonés.
¿Cómo funciona el sistema de valoración de las solicitudes?
Las ayudas se conceden en régimen de concurrencia competitiva, mediante un sistema de valoración sobre 165 puntos. Se tienen en cuenta criterios como el tipo de empresa, la ubicación territorial, la innovación, la creación de empleo y la contribución a los objetivos de la PAC.
¿Qué intensidad de ayuda pueden recibir las empresas?
La intensidad depende del tamaño de la empresa. Las grandes empresas pueden recibir alrededor de un 10 %, mientras que las pymes se sitúan entre el 20 % y el 25 %, con incrementos adicionales en función de determinados criterios. Además, se mantiene un incentivo específico para proyectos impulsados por dos o más cooperativas.
¿Qué papel juegan las cooperativas en esta línea de ayudas?
Las cooperativas son clave para el desarrollo del medio rural. Estas ayudas buscan impulsar la transformación, ganar dimensión, generar empleo y retener valor en el territorio. Es un modelo que en otros países funciona muy bien y que en Aragón todavía tiene un amplio margen de crecimiento.
¿Se está apostando por la innovación en la agroindustria aragonesa?
Claramente sí. La mayoría de los proyectos incorporan tecnificación avanzada, automatización y digitalización. La innovación ya no solo afecta a la producción, sino también a la comercialización y a la apertura de nuevos mercados.
¿Qué retos principales afronta el sector agroindustrial?
Uno de los principales retos es encontrar el equilibrio entre apoyar grandes inversiones y fortalecer el pequeño y mediano tejido empresarial, que es esencial para fijar población y vertebrar el territorio.
¿Qué papel juegan estas ayudas en la lucha contra la despoblación?
Son una herramienta fundamental. Las pequeñas y medianas inversiones tienen una gran capacidad para generar empleo local, consolidar empresas familiares y mantener actividad económica en el medio rural.


