“Una tercera o una cuarta parte del presupuesto de prevención y extinción se financia con fondos FEADER”
¿Qué suponen los fondos FEADER para este servicio?
Llevamos trabajando con fondos FEADER desde hace más de 25 años. Son fondos muy ligados a la gestión forestal y a la prevención de incendios, y por tanto muy susceptibles de financiar nuestras actuaciones. Los fondos FEADER aportan unos 9 millones de euros al año, lo que supone casi una cuarta parte del presupuesto total de prevención y extinción. Son fondos destinados únicamente a prevención, pero en una competencia tan cara como esta, que una tercera o una cuarta parte del presupuesto se financie con fondos europeos es fundamental.
¿Cuál es realmente la misión del servicio?
Apagar incendios. Y la mejor forma de apagar los incendios es primero que no se produzcan. Hay incendios que son inevitables, como los provocados por rayos, pero incluso en esos casos el objetivo es que no se propaguen y que no afecten a personas ni a bienes. En ese sentido, esto es apagar incendios continuamente.
¿Qué tipo de actuaciones se realizan en materia de prevención?
Las infraestructuras son clave. Si no podemos acceder a los fuegos, no sirve de nada.
Se financian accesos a los montes, pistas forestales, puntos de agua para medios aéreos y camiones, bases, puntos de encuentro y puestos fijos de vigilancia.
Actualmente contamos con 80 puestos fijos de vigilancia repartidos por todo Aragón, que permiten detectar incendios en fases muy tempranas.
¿Con cuántos efectivos cuenta el operativo?
El dispositivo está formado por entre 1.300 y 1.400 personas, entre personal funcionario y personal de SARGA.
Durante la campaña de verano hay 627 personas todos los días dedicadas exclusivamente a incendios en Aragón.
¿Qué importancia tiene la planificación en la lucha contra los incendios?
Prácticamente todo Aragón está declarado zona de alto riesgo. El territorio se ha dividido por macizos forestales y para cada uno de ellos se ha elaborado un plan de defensa.
Estos planes incluyen el estudio del medio, un diagnóstico y medidas concretas sobre vegetación e infraestructuras, y tienen un horizonte temporal de unos diez años.
Son la base de todo el sistema de prevención y extinción.
¿Qué papel juega la población rural en este sistema?
Es absolutamente fundamental.
Por un lado, en la prevención; por otro, en el aviso. Si el medio rural estuviera despoblado, nos enteraríamos muy tarde de los incendios.
Además, su conocimiento del territorio —accesos, puntos de agua, caminos— nos ayuda muchísimo cuando se produce una emergencia.
¿Qué mensaje final te gustaría trasladar?
Información, prevención y cuidado. El combustible del monte se acumula año tras año y las temperaturas son cada vez más suaves, lo que hace que el riesgo llegue antes y sea mayor.


