En Entrevista 2023 - 2027

En el corazón de Barbastro, El Trasiego se ha consolidado como uno de los restaurantes de referencia del Somontano gracias a una propuesta que combina tradición, producto de cercanía y una cuidada interpretación contemporánea de la cocina aragonesa. Al frente de los fogones, Javier Matinero que junto a Natalia Gracia han sabido dotar al proyecto de una identidad propia, en la que el respeto al territorio, a los productores locales y al recetario de siempre convive con la creatividad y la técnica. Una cocina honesta, reconocible y en constante evolución que convierte cada servicio en una experiencia ligada al paisaje y a la cultura gastronómica de la zona.

¿En qué consiste el proyecto financiado con Fondos Leader?

El proyecto ha sido una inversión para adaptarnos a las nuevas necesidades. Al final van pasando los años de trabajo y todo lo que sea una ayuda para adaptarnos es súper importante y súper relevante para nosotros.

¿Qué supone para El Trasiego?

Supone una ayuda grande porque los márgenes son muy justos y acometer proyectos de inversión importantes, como ha sido el tema de la acústica, sería muy complicado sin este tipo de apoyos.
Es verdad que hay un trabajo a la hora de preparar y justificar, pero nosotros lo damos por más que bueno.

¿Qué valor social aporta una empresa como la vuestra?

Por una parte, la estabilidad de nuestra plantilla. Empezamos con una plantilla muy reducida y ahora estamos en torno a 13 trabajadores fijos al año, con pocos cambios de personal.
Además, dentro de lo que es Somontano, creemos que somos una parte más dentro de la oferta turística. Ofrecemos un servicio bueno para el turista que viene y nos complementamos genial con el resto de empresas de la zona, ya sean alojamientos, bodegas u otro tipo de empresas.
Nos sentimos súper valorados por la gente de la zona, muy queridos, y lo que intentamos es corresponder.

¿En qué van a notar los clientes la inversión realizada?

Para nosotros ha sido un antes y un después en el ambiente de la trastienda. Antes, la sala circular y la dureza de los componentes hacía que el sonido rebotara y fuera muy poco confortable, y ahora ha cambiado totalmente el sonido, la acústica y lo acogedor que se ha vuelto el espacio.

La inversión también se traduce en la creación de nuevos espacios, como una mesa redonda central con capacidad para 13 comensales, que nos viene genial para grupos y para personas que llegan sin reserva. Además, siempre hemos pensado esa mesa como un espacio para realizar actividades dirigidas, como catas comentadas.

Todo esto ha ido acompañado de formación. Hicimos un curso muy largo en el que hemos catado vinos del Somontano, con el objetivo de transmitir mejor todas las características de los vinos de nuestra denominación.
Al final, el proyecto ha servido para mejorar, profesionalizarnos, mejorar el ambiente, la formación y el espacio, y eso se nota de manera muy importante.

¿Con qué plazos ha trabajado el proyecto?

Ya lo tenemos todo justificado y ejecutado. La justificación fue a final de junio, así que todo se implementó en ese último mes de junio.

Para una empresa como la suya, ¿qué supone poder acceder a estos fondos?

Con los tiempos que corren y con los márgenes tan ajustados, para proyectos de inversión importantes es genial poder acceder a estos fondos.
Es un trabajo preparar y justificar, pero la verdad es que compensa.

¿Qué otros proyectos tiene en mente? 

En cuanto a proyectos, siempre nos consideramos inquietos. Siempre estamos dándole vueltas a qué podemos mejorar. Ahora mismo estamos con el Kit Consulting, revisando procedimientos, en plena ejecución, y con la idea de seguir prestando el servicio habitual y no parar de darle vueltas al coco, tanto a nivel cocina como a nivel gestión.

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