En Entrevista 2023 - 2027

Desde 2013, el proyecto de cooperación Concilia, coordinado por Pilar Machín desde el CEDER Monegros, trabaja para reducir las desigualdades de género en el medio rural aragonés. A través de formación, redes de apoyo y acciones de sensibilización, el programa ha logrado visibilizar el papel de las mujeres como motor de desarrollo y ha impulsado su participación en la vida económica, social y política de los pueblos. “La igualdad no es solo una cuestión de derechos, sino una palanca para el desarrollo sostenible y la vertebración social y económica de Aragón”, afirma Machín.

¿Cómo nace el proyecto Concilia y qué necesidades vino a cubrir?

Concilia nace en el año 2013 como una iniciativa de cooperación entre varios Grupos de Acción Local de Aragón, coordinada por CEDER Monegros. Surgió de la necesidad de dar respuesta a la desigualdad de oportunidades que viven las mujeres en el medio rural, tanto en el ámbito laboral como en el social y personal. Desde el principio, el proyecto ha tenido un objetivo muy claro: empoderar a las mujeres rurales, fortalecer sus capacidades y mejorar su participación en igualdad en todos los ámbitos de la vida. Concilia vino a cubrir carencias históricas en el medio rural, como la falta de visibilidad del trabajo femenino, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, o la escasa presencia de mujeres en los espacios de decisión. Hoy, el proyecto sigue siendo una herramienta fundamental para impulsar la igualdad y el desarrollo sostenible en los pueblos de Aragón.

¿Qué significa en la práctica “dar visibilidad a la mujer rural”?

Dar visibilidad a la mujer rural significa reconocer su papel como motor del territorio. En la práctica, supone poner en valor su trabajo, su liderazgo y sus aportaciones a la economía y la sociedad rural. Desde Concilia lo hacemos a través de campañas de comunicación, jornadas, premios y redes de mujeres que dan voz a quienes tradicionalmente no la han tenido. También buscamos romper estereotipos y narrativas limitantes, mostrando referentes femeninos que inspiran a otras mujeres a emprender, participar y liderar en sus comunidades.

¿Qué barreras de género siguen impidiendo la participación de las mujeres en el medio rural?

Aún existen obstáculos estructurales que frenan la igualdad real. La falta de servicios de conciliación, el desempleo femenino más elevado, la masculinización de los sectores productivos o los roles tradicionales de cuidado son algunos de ellos. A todo esto se suma el aislamiento geográfico, que dificulta el acceso a formación, empleo y redes profesionales. Además, las mujeres rurales siguen estando infrarrepresentadas en los espacios de poder y decisión. Precisamente, Concilia trabaja para superar estas barreras con formación, apoyo al emprendimiento, creación de redes interterritoriales y acciones de sensibilización sobre igualdad y corresponsabilidad.

¿Cómo afectan las características del territorio en las oportunidades de las mujeres rurales respecto a las que viven en un entorno urbano?

El territorio rural tiene unas características propias que condicionan mucho las oportunidades. La dispersión geográfica, la falta de transporte público o la escasez de servicios hacen más difícil acceder a un empleo o conciliar la vida familiar. En muchos pueblos, además, las oportunidades laborales son más limitadas y están más vinculadas a sectores tradicionalmente masculinos. Sin embargo, el medio rural también ofrece ventajas que Concilia quiere potenciar, como la calidad de vida, la cercanía, la posibilidad de emprender en sectores sostenibles o de aprovechar los recursos locales. Nuestro objetivo es que las mujeres no tengan que elegir entre vivir en su pueblo o tener oportunidades: queremos que puedan tener ambas cosas.

¿En qué medida la igualdad de género contribuye a la vertebración social y económica del medio rural?

La igualdad de género es clave para el futuro del medio rural. Cuando las mujeres pueden participar en igualdad, se genera empleo, se dinamiza la economía local y se fortalece la vida comunitaria. La experiencia de Concilia demuestra que empoderar a las mujeres rurales tiene un efecto multiplicador: mejora su bienestar personal, frena la despoblación, promueve la innovación y crea un entorno más justo y cohesionado. En definitiva, la igualdad no es solo una cuestión de derechos, sino también una palanca para el desarrollo sostenible y la vertebración social y económica de Aragón.

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